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sábado, 15 de junio de 2019

¿Cuántas son realmente las muertes maternas por aborto en la Argentina?

De: https://www.infobae.com/sociedad/2018/02/20/cuantas-son-realmente-las-muertes-maternas-por-aborto-en-la-argentina/?fbclid=IwAR0WdTb8ezX4Tb5BFU_az4GOw-GyGGKJzdrS9ZOYPj8_mjFk5z8XfKYlm8A

Quienes piden su legalización hablan de “un grave problema de salud pública”, pero no dan cifras. Sin embargo, éstas son públicas: representan el 0,025 % del total de defunciones femeninas, sin diferenciar entre abortos provocados y espontáneos

Por Claudia Peiró

20 de febrero de 2018

cpeiro@infobae.com

En 2016, en todo el país, hubo 43 muertes maternas por aborto, según el Ministerio de Salud de la Nación, pero esa cifra incluye todos los casos, sin discriminar entre interrupciones voluntarias del embarazo y abortos espontáneos, es decir, naturales.

"En el año anterior ese mismo indicador era 55, lo que significa que las muertes maternas vinculadas a un aborto se redujeron en un 20 % y representan el 0,025 % del total de defunciones femeninas", según el portal Notivida.

Cuando se debate la legalización del aborto, el tema del riesgo de vida para la mujer que se somete a esa práctica ilegal es uno de los más esgrimidos pero llamativamente no va acompañado de ninguna estadística; aun así, es muy frecuente que se afirme que el aborto clandestino es la primera causa de muerte materna.

El riesgo de vida de la mujer que aborta es uno de los argumentos esgrimidos en esta campaña, pero sin citar las cifras (Julieta Ferrario)

El riesgo de vida de la mujer que aborta es uno de los argumentos esgrimidos en esta campaña, pero sin citar las cifras (Julieta Ferrario)

De hecho, el argumento fue reiterado en ocasión de la manifestación que tuvo lugar ayer frente al Congreso. Nuevamente, sin datos que sustenten el tremendismo ni la declaración de que estamos ante "un grave problema de salud pública".

Sin embargo, cada año, el Ministerio de Salud da a conocer las estadísticas vitales del país, es decir, los nacimientos y defunciones que se producen en todo el territorio, la tasa de mortalidad infantil, la de mortalidad materna y las causas de los fallecimientos, entre otros. Además, los datos se desglosan por género, franjas de edad, provincias, etcétera.

MUERTES MATERNAS Y TASA DE MORTALIDAD MATERNA SEGUN GRUPO DE CAUSAS DE MUERTE – AÑO 2016 – FUENTE: DEIS

MUERTES MATERNAS Y TASA DE MORTALIDAD MATERNA SEGUN GRUPO DE CAUSAS DE MUERTE – AÑO 2016 – FUENTE: DEIS

Técnicamente, la mortalidad materna o muerte de mujeres gestantes es -según la Organización Mundial de la Salud- "la muerte de una mujer mientras está embarazada o dentro de los 42 días siguientes a la terminación del embarazo"y "debida a cualquier causa relacionada con el embarazo o agravada por el embarazo mismo o su atención".

Es un indicador socialmente relevante porque está muy correlacionado con el acceso de la mujer a la atención médica durante el embarazo y a la atención obstétrica de calidad durante el parto.

NOTIVIDA, en base a datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS)

NOTIVIDA, en base a datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS)

Entre las causas de esa mortalidad materna se encuentran las complicaciones que pueden surgir de un aborto, pero no sólo inducido, sino también espontáneo.

En la Argentina, durante el año 2016 -último medido por la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS)-, se produjeron 245 muertes maternas. De ellas, 135 se debieron a causas obstétricas directas, es decir, resultado de complicaciones del propio embarazo o parto; 67 fueron por causas indirectas, o sea por problemas de salud preexistentes -diabetes, alta presión- o contraídos durante la gestación -caso del virus H1N1, por ejemplo-; y 43 se debieron a "embarazos terminados en aborto".

Respecto a esta última cifra, cabe aclarar que la DEIS no distingue entre abortos provocados y abortos espontáneos o naturales.

La cifra del Ministerio de Salud engloba, además de los abortos provocados, a otras siete subcausas (Del Río)

"No hay que pasar por algo que seguimos sin conocer el número de muertes maternas a causa del aborto provocado -dijo a Infobae Mónica del Río, directora del portal Notivida– porque el Ministerio de Salud sigue difundiendo sólo las muertes maternas por 'embarazo terminado en aborto' y esa cifra, que se simplifica como 'muertes por aborto', engloba, además de los abortos provocados, a otras siete subcausas, entre ellas: molas [anomalías de la placenta], embarazos ectópicos [cuando el feto se implanta fuera del útero] y abortos espontáneos; en todos estos casos la legalización de seguro no influye".

Es llamativo que esta cifra que, aunque imprecisa, está a mano de todos y tiene sustento técnico, no sea citada jamás en los alegatos pro-aborto, mientras que sí lo es la cifra especulativa de 500.000 abortos practicados por año; un número sin sustento real.

MUERTES MATERNAS SEGUN GRUPO DE CAUSAS Y LOCAL DE OCURRENCIA – AÑO 2016 – FUENTE: DEIS

MUERTES MATERNAS SEGUN GRUPO DE CAUSAS Y LOCAL DE OCURRENCIA – AÑO 2016 – FUENTE: DEIS

La mortalidad materna es un importante indicador de la salud materna en un país. Según los expertos, cuando ese índice cae por debajo de las 50 muertes cada cien mil nacidos vivos -así se calcula- se entra en un buen nivel de salud materna. Argentina ya está por debajo de esa cifra, pero si se compara con Chile, que la ha bajado a 13, es que queda mucho por hacer.

Factores que inciden en la disminución de la mortalidad materna

De acuerdo al experto Elard Koch, doctor en ciencias biomédicas de la Universidad de Chile y director de investigación del MELISA Institute, "los factores que habían influido (en reducir la mortalidad materna) eran: cuánto había aumentado la educación de las mujeres, el acceso a la atención obstétrica de emergencia, el acceso al control prenatal temprano, el acceso a la atención profesional del parto por equipo obstétrico calificado, el acceso al agua potable y al alcantarillado porque disminuye las infecciones y el riesgo de infecciones puerperales y otras variables, como la disminución de la desnutrición; básicamente, éstas son las políticas públicas que mostraron un efecto claro en la reducción de la mortalidad materna".

Koch explica que en la mayoría de los países de la región que han mejorado la salud materna, "la mortalidad por aborto ha ido disminuyendo y en algunos casos ha desaparecido; en Chile por ejemplo la mortalidad por aborto prácticamente desapareció". Y esto se verificó antes del cambio legislativo. "Los cambios legislativos no tienen ningún efecto en la tasa de mortalidad materna desde el punto de vista de la evidencia científica", sostiene Koch.

Mueren muchas más mujeres por desnutrición o suicidio que por un aborto provocado, pero esas muertes no ocupan el mismo espacio en los reclamos feministas (Del Río)

"En 2016 murieron por deficiencias nutricionales 945 personas: 420 varones y 525 mujeres. De las 585 mujeres que se suicidaron, trescientas tenían menos de 35 años", dice Mónica del Río. Y concluye: "Mueren muchas más mujeres por desnutrición o por suicidio que a consecuencia de un aborto provocado, pero esas muertes no ocupan el mismo espacio, ni en los medios de comunicación, ni en los reclamos del movimiento feminista".

domingo, 12 de agosto de 2018

IVE SENADORA CRISTINA FIORE VIÑUALES 08-08-18




Malos perdedores

En la misma madrugada del 9 de agosto empezó la construcción del "relato" que busca maquillar, incluso negar, la derrota del proyecto de legalización del aborto en la Argentina. Un relato que se construye incluso desde el exterior

Por Claudia Peiró

11 de agosto de 2018

cpeiro@infobae.com

El resultado de la votación en el Senado, el 8 de Agosto de 2018. Foto: Charly Diaz Azcue / COMUNICACIÓN SENADO

El resultado de la votación en el Senado, el 8 de Agosto de 2018. Foto: Charly Diaz Azcue / COMUNICACIÓN SENADO

Apenas concluida la votación en el Senado, que les resultó desfavorable, los promotores del aborto legal se lanzaron a la operación de contrarrestar la derrota. En lugar de reflexionar sobre lo sucedido y sus propios errores o buscar entender lo expresado por los argentinos a través de sus representantes, se abocaron a tratar de disfrazar en el plano virtual la paliza que les dio la realidad. Pensar que muchos de ellos fueron hasta hace poco furibundos críticos de la estrategia del "relato"…

El tema empezó en las redes, con mensajes del tipo "igual ganamos", "tarde o temprano será ley", "es inevitable", etcétera, respaldados y amplificados por la mayoría de los medios. "Ganamos la batalla cultural" fue una de las frases favoritas, cuando eso es precisamente lo que perdieron. Sin duda hubo una batalla cultural. Pero no la ganaron.

Cometieron el error de confundir la escena mediática con la realidad. Y reinciden

Y ahora incurren en el mismo error de estos meses de debate: creer en su propia construcción virtual, comprarse su propio relato. Creer que el entorno en el cual viven es la entera sociedad. Contaron con la abrumadora mayoría de los medios a su favor -y, como se vio, no sólo dentro del país- y eso los mareó: confundieron la escena mediática con la realidad.

Reinciden ahora, como lo demuestra el mensaje de una de sus referentes más vocingleras, que tuiteó: "Después de un día y medio de la votación en contra de la ley IVE, ¿no tienen la sensación de que los que ganamos somos nosotros y los que perdieron ellos?"

Sí, es una "sensación". Instalarla es el objetivo de esta campaña furibunda. Por añadidura impulsada y potenciada desde el exterior.

En este batallón de malos perdedores, picó en punta el propio presidente Mauricio Macrique, luego de decir o hacer decir que está en contra de la legalización del aborto -y de jurar en campaña que defendería la vida desde la concepción-, se va revelando como promotor del proyecto y ahora anuncia que introducirá por la ventana aquello a lo cual el Congreso le cerró la puerta.

El Gobierno se aseguró así que, al día siguiente, el golpazo que se dieron contra la Argentina a través de una de las instituciones que la representa de modo federal, quedara algo maquillado por el anuncio de que el Congreso volverá a debatir el aborto al recibir la propuesta de nuevo Código Penal. Buena suerte con eso.

"Los argentinos nos animamos a sacar un tema tabú -dijo Macri-. Estoy muy contento con el debate y el diálogo, pero tenemos un problema de fondo que no va a cambiar con una ley más o menos". ¿Y cuál es ese problema, según el Presidente de un país que tiene a un tercio de su población en la pobreza?: "Tenemos más de 100.000 chicos que nacen de embarazos adolescentes no deseados, es un tema central". La pobreza parece muy difícil de resolver, de momento que ni la inflación se amortigua y la recesión planea en el horizonte; mejor que no nazcan argentinos.

El Gobierno había hecho saber que Mauricio Macri no vetaría la ley en caso de aprobarse. Llama la atención que el Presidente no se muestre dispuesto a respetar del mismo modo el resultado contrario.

Una jodita de Tinelli

A esto le siguió la broma de mal gusto de Marcelo Tinelli: "Siempre hay 38 que no entienden el futuro". Atacar a una institución central de nuestro sistema republicano equiparando el resultado de una votación legítima y transparente con las trampas de la AFA es una curiosa forma de instalar una candidatura. Para el conductor de Showmatch todo es "joda" evidentemente.

marcelo tinelli

✔@cuervotinelli

Siempre hay 38 que no entienden el futuro.

12:17 PM - Aug 9, 2018

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"El mundo los está mirando" fue la pretendida amenaza de Amnistía Internacional, que gastó ni más menos que un millón de dólares para presionar a los senadores argentinos; una advertencia ampliamente celebrada y difundida por los voceros locales de esta campaña pro-aborto que evidentemente tiene carácter y diseño mundial.

La contratapa del New York Times, con el aviso pro aborto de Amnesty International

La contratapa del New York Times, con el aviso pro aborto de Amnesty International

En los días siguientes, ya no hubo disimulo: con una sorprendente pérdida de compostura, instituciones, medios y funcionarios del llamado Primer Mundo se lanzaron a atacar a la Argentina por esta decisión. Al parecer convencidos de que sus opiniones valen más que la voluntad de los argentinos. Algo que también piensan, evidentemente, ciertos referentes de la campaña verde. Ponderan más la opinión de periodistas del exterior, ong extranjeras y hasta de actrices de Hollywood y no ocultan su desprecio por representantes de los argentinos si no dicen lo que quieren oír.

El mensaje de Susan Sarandon a favor de la legalización del aborto en la Argentina

El mensaje de Susan Sarandon a favor de la legalización del aborto en la Argentina

Que el diario El País de España incurra en periodismo militante, vaya y pase; no sería la primera vez. Pero que un Jefe de Gobierno extranjero cuestione una decisión soberana de otro país, además referida a un tema que no le atañe para nada, es como mínimo sorprendente. La crítica de Pedro Sánchez, irrespetuosa, más por venir de un presidente de Gobierno que no fue votado sino entronizado por la emergencia, y dirigida a una institución legítimamente representativa de los argentinos ameritaba, como mínimo, una respuesta oficial de nuestra Cancillería. 

El irrespetuoso tuit del sobrevenido presidente de Gobierno de España

El irrespetuoso tuit del sobrevenido presidente de Gobierno de España

Lo de Pedro Sánchez, de todos modos, es indicio de que la decadencia de los dirigentes y de la política en general no son un mal puramente argentino. Pero no es excusa ni consuelo.

El muy serio diario francés Le Monde hizo una cobertura más digna del satírico Canard Enchaîné. Es tal vez el modo de canalizar la frustración de no haber podido titular que se legalizaba el aborto en el país del Papa Francisco. Algo sugiere que tuvieron que parar las rotativas, con perdón por la antigualla.

La caricatura con la que Le Monde ilustró la noticia del rechazo a la legalización del aborto por el Senado: una Argentina esclavizada por la Iglesia (dicho desde el país que venera a Juana de Arco)

La caricatura con la que Le Monde ilustró la noticia del rechazo a la legalización del aborto por el Senado: una Argentina esclavizada por la Iglesia (dicho desde el país que venera a Juana de Arco)

La cosa tuvo un aire de déjà vu. Algo muy similar, salvando las distancias y proporciones, ocurrió cuando el pueblo colombiano rechazó en un plebiscito el acuerdo negociado por el presidente Juan Manuel Santos con las FARC. Inmediatamente Santos fue galardonado con el Nobel de la Paz: el plebiscito tuvo lugar el 6 de octubre de 2016 y el 7 se anunció el premio. Esa noticia fue el salvavidas al que se aferraron todos los gobiernos -el de Macri incluido- que hicieron el papelón de brindar por un acuerdo que poco después fue rechazado en las urnas por quienes debían ser sus beneficiarios. Así, con un titular, se amortiguó el efecto devastador de la derrota; evidencia de que muchos se habían inmiscuido sin conocer la situación colombiana ni el estado de ánimo de sus ciudadanos.

No debería de extrañar a nadie que en los días por venir se otorguen galardones a "luchadoras por los derechos de la mujer" para darles visibilidad y tribuna a las militantes pro aborto.

Un voto agónico en Diputados: síntoma que no fue bien leído

En Diputados la aprobación fue por 129 votos contra 125, una diferencia ínfima, proporcionalmente muchísimo menor que la de su rechazo en el Senado

Dado que a Marcelo Tinelli le hizo gracia el número (38 votos en contra del proyecto), vale recordar que en Diputados la aprobación fue por 129 votos contra 125, una diferencia ínfima, y proporcionalmente muchísimo menor que la de su rechazo en el Senado (38 a 31), sin mencionar la sombra de sospecha que planea sobre la migración de tres últimos votos de negativos a positivos en la madrugada del 14 de junio, que hicieron estallar a Elisa Carrió. Veremos si algún día cumple su promesa de denunciar el modo en que fueron obtenidos.

Este ajustado resultado en la Cámara baja fue rápidamente olvidado por la euforia que se apoderó del campo verde, y sumado a la creencia de que "la calle" les pertenecía -otra deformación de la perspectiva porteño céntrica-, los llevó a creer que tenían la partida ganada. Que la soberbia los siga cegando, podría decirse.

Pero lo deseable en realidad sería que los argentinos recuperemos un clima en el cual podamos escucharnos y, sobre todo, en el cual nuestros gobernantes escuchen a los ciudadanos. Evidentemente, en estas semanas, al margen del clima de insultos, descalificaciones, mentiras y tergiversaciones, fueron expuestos argumentos de gran profundidad con convicción -perdón por la palabra- y pasión. Eso dejará huella y será semilla hacia el futuro.

La multiplicación de operaciones -como la que se hizo contra la senadora Cristina López Valverde haciéndole decir que "no había leído el proyecto", lo que era totalmente falsocomo oportunamente lo verificó Chequeado– y los infaltables escraches a algunos legisladores no son un buen augurio para los tiempos por venir.

Los senadores que se opusieron a la ley fueron tratados de imbéciles, retrógrados y medievales; y en algunos casos esos epítetos fueron lanzados desde cuentas de Twitter de legisladores oficialistas que se consideran a sí mismos tolerantes y demócratas.

Es hora de que quienes juraron venir a cerrar la grieta entre argentinos den el ejemplo en vez de fomentar la intolerancia.

Y de que los políticos, funcionarios, legisladores, analistas, militantes, activistas, etcétera, comprendan que ninguna campaña mediática, aun transnacional como la que presenciamos, puede sustituir la férrea voluntad de una sociedad.

Condiciones argumentales para un debate más robusto sobre el aborto

Juan B. González Saborido     Guillermo Jensen   

8 de agosto de 2018  • 01:54

Después de meses de debate, el proyecto de ley que busca legalizar el aborto llega al Senado de la Nación

Después de meses de debate, el proyecto de ley que busca legalizar el aborto llega al Senado de la Nación.

En un artículo publicado en LA NACION el 23 de junio pasado, las juristas Aída Kemelmajer de Carlucci y Eleonora Lamm sostuvieron que quienes se oponen al proyecto de legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo tienen "preconceptos en contra de la mujer" y que "la búsqueda de posiciones conciliadoras sobre la cuestión" es un "dibujo con palabras" que pretende "detener el avance de los derechos de la mujer". Asimismo, el senador Miguel Pichetto suele repetir que quienes se oponen al proyecto de ley que legaliza el aborto , lo hacen por motivaciones dogmáticas vinculadas a la religión.

Este planteo conduce a preguntarnos: ¿es enriquecedor un debate si se descalifica a quienes argumentan en contra de las posiciones de uno, por el solo hecho de hacerlo? En estas líneas buscamos reflexionar sobre las condiciones argumentales de un debate robusto en un tema tan sensible y serio.

Para que el debate democrático sea un espacio de argumentación y diálogo genuino, la primera condición es la escucha mutua. Cuando lo que se busca es conocer la realidad, es necesario dar crédito de buena fe y conocimiento del tema al que piensa diferente. La segunda condición, es concentrarse uno mismo en demostrar paso a paso la veracidad de los argumentos propios. En asuntos como el aborto, donde están en juego la vida y la libertad humana, es imprescindible observar previamente la realidad del fenómeno humano que sustenta nuestro discurso. Centrarnos en el "qué está pasando" y en los "por qué" y no en el "quién lo dice", permite comprender la realidad y modera el apego a abstractas consignas militantes.

Uno de los argumentos citados es que si el Estado no persigue penalmente a las mujeres que abortan, también debe garantizar su derecho a abortar. ¿Por qué el Estado no podría promover una política pública que ayude positivamente a las mujeres a evitar abortos, experiencia trágica, al tiempo que decide su no-punibilidad hasta la semana 14? Desde el consumo de tabaco y alcohol, hasta el uso del cinturón de seguridad, los Estados promueven políticas públicas para evitar prácticas que entienden perjudiciales para la comunidad, no obstante ello eligen no perseguir penalmente a quienes las realizan. Razonar así, es tomar en cuenta que la mujer suele ser la primera víctima, y no la culpable del aborto. Víctima de un acto sexual forzado, de la presión familiar por abortar, de la debilidad de las políticas de salud pública para acompañar a las mujeres embarazadas.

Recientemente el senador Pinedo recordó que, aún siendo ilegal el aborto, desde hace tiempo el Estado argentino ha dejado en los hechos de perseguir penalmente a las mujeres que abortan. ¿Debemos derivar de este hecho que el Estado debe dejar de penar a la mujer que aborta? No necesariamente, pero es una posibilidad que se apoya en una experiencia concreta y que no puede descalificarse sin argumentar. Conocer los problemas de la realidad no provee una receta para resolverlos, pero sí un marco referencial a partir del cual argumentar, captando matices y complejidades muchas veces nublados por juicios precipitados.

Otra afirmación que merece respuesta es la que sostiene que en Argentina el aborto es una cuestión central de salud pública y que las mujeres de menores recursos son las principales víctimas de su no-legalización. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en el año 2016 fallecieron en Argentina 245 mujeres por causas relacionadas con o agravadas por el embarazo. De dicho universo, 31 muertes responden al aborto inducido, lo cual representa el 12,65% del universo total. El restante 87.35% de las muertes responde a causas obstétricas directas o indirectas. Esto significa que más de 200 mujeres fallecieron llevando su embarazo a término por las deficientes cuestiones sanitarias.

Estos datos son consistentes con los publicados por el Ministerio de Salud de la Nación en el documento "Análisis de la Mortalidad Materno Infantil, República Argentina, 2003-2012", de donde surge que el 87,2% de los casos de mortalidad materna se producen por causas evitables diferentes al aborto y solo un 12,8 tiene relación con prácticas abortivas. ¿Debemos deducir que las muertes de mujeres por abortos no merecen nuestra atención? No, estos datos solo indican que cuantitativamente el aborto no es el principal problema de salud pública en Argentina y que el desafío es luchar contra todas las causas de mortalidad materna.

El Institut National d'Etudes Démographiques (INED) de Francia ofrece datos relevantes: desde su legalización en 1975, el número de abortos no se redujo sino que se estabilizó. Los datos relevados demostraron que la tasa más alta de abortos se da entre mujeres de 15 a 30 años y que una sola mujer aborta más veces. Por otro lado, luego de escuchar a mujeres de diferentes condiciones sociales, la investigadora Ségolenè Du Closel encontró que muchas de ellas abortaron bajo presión. Antes de realizar el acto, el aborto suele ser percibido por algunas mujeres como una liberación, pero no pocas veces da lugar a un posterior arrepentimiento. El aborto es una realidad compleja que merece ser comprendida y sentida antes que reivindicada. Defender los derechos de la mujer no implica necesariamente el deber de legalizar el aborto.

En la discusión, tampoco podemos invisibilizar la realidad de la persona por nacer y sus derechos. Un intelectual socialista y ateo como Norberto Bobbio sostenía que en la cuestión del aborto, existen tres derechos: "El primero, el del concebido, es el fundamental; los otros, el de la mujer y el de la sociedad, son derechos derivados. Por otro lado, y para mí este es el punto central, el derecho de la mujer y el de la sociedad, que suelen esgrimirse para justificar el aborto, pueden ser satisfechos sin necesidad de recurrir al aborto, evitando la concepción. Pero una vez que hay concepción, el derecho del concebido sólo puede ser satisfecho dejándole nacer.". Y a continuación afirmó: "El hecho de que el aborto esté extendido es un argumento debilísimo desde el punto de vista jurídico y moral. Me sorprende que se adopte con tanta frecuencia. Los hombres son como son, pero precisamente por eso existen la moral y el derecho." También le sorprendía a este intelectual italiano que los laicos dejen a los creyentes el privilegio y el honor de defender la vida desde la concepción.

Contra lo que sostiene el senador Pichetto, la defensa del derecho a la vida del niño por nacer no es una cuestión exclusivamente vinculada a creencias religiosas, es fundamentalmente una cuestión humana. Nuestros argumentos pueden originarse en una sensibilidad religiosa y eso no tiene nada de malo, pero una vez en la esfera pública es su solidez la que los hace útiles para un debate que interpele a creyentes y no creyentes por igual.

Si queremos mejorar como comunidad, sin odios y llegar a esforzados pero necesarios acuerdos sociales, el debate es un camino difícil que debemos transitar con paciente escucha y prudente pasión. Descalificar al otro es una postura débil, porque niega la apertura a una realidad plena y compleja como es el embarazo. El futuro del país se construye tendiendo puentes hacia el que piensa diferente, apoyándonos en el conocimiento compartido de la realidad. La experiencia de muchísimas mujeres es que el aborto, legal o no, es una tragedia que marca sus vidas. Si partimos de esa realidad, podremos robustecer el debate actual en Argentina.

Guillermo Jensen es docente e investigador. Doctor en Derecho.

Juan B. González Saborido es abogado y docente. Maestrando en Ciencias de la Legislación. Investigador adjunto.

jueves, 9 de agosto de 2018

Sobre el aborto

Carlos Alejandro Pérez

Ayer a las 08:34 ·

Sin duda, para mi la decisión del aborto es de capital importancia, y mas importante que muchas otras decisiones que pueda tomar el Poder Legislativo. La razón es simple: el derecho a la vida es un derecho fundamental, porque es el que da lugar a que existan los otros derechos. Niéguese el derecho a la vida, y los demás caen como castillo de naipes.
Del mismo modo, es posible que una ley económica, o una asistencia social, también sean de peso, pero desde mi percepción, el legislador, el bloque, el partido político que ignore el derecho fundamental a vivir del ser indefenso, no merece mi voto, ya que invalida todo lo que pueda hacer a posteriori, porque ya ha empobrecido a la sociedad, tanto moral como materialmente a un grado tal que todo lo bueno que pueda decidir a futuro no alcanzará a compensarlo.

Carlos Alejandro Pérez Adrián, no creo que haya mucho de religioso en mi posición. Creo que la vida humana empieza en la concepción, como lo dice la ciencia. Creo que la madre no puede ser "dueña" de algo que no le pertenece, porque no es su cuerpo ya que tiene un padre, y ninguna otra parte de su cuerpo tiene esta particularidad. Y en el aborto, se mata un ser vivo, que pertenece al género humano. Mi solución es que el estado agote sus enormes recursos, no en repartir preservativos y listo, sino en programas que den contención completa a la madre soltera, a la adolescente, al sector vulnerable, de una forma integral. Es un gasto enorme, convenido, pero hay que hacerlo. Con el aborto, el estado solo se preocupa de "sacarle la verguenza del cuerpo" como decía Favaloro, y luego, todo sigue igual. La pobre sigue siendo pobre, la marginada seguirá siendo marginada, y así. El aborto no la hará subir de clase social, ni tampoco solucionará su problema de pobreza estructural. Se podrá argumentar "bueno, pero ahora estamos peor porque seguirá siendo ilegal, y el estado no va a hacer nada". En eso coincido: el estado no va a hacer nada. Todo va a seguir igual, y por eso me parece que lo más importante, que es evitar las razones que conducen a un aborto, desaparezcan de la sociedad, deben discutirse a muerte, con la misma intensidad y pasión que hemos visto esto cuatro meses. Pero quedémonos tranquilos: no va a pasar.

miércoles, 1 de agosto de 2018

sábado, 16 de junio de 2018

Pensamientos sobre el aborto



Antonio Castaño No entiendo muy bien. La inquisición fue hace cientos de años. Mucho más recientemente se creía que la gente de color no tiene alma, y hubo exterminios y genocidios por causas racistas o políticas. Hoy en día, si el mundo fuera más solidario se podrían evitar millones de muertes por hambre o por enfermedades. No sé cuál es el punto.
Tampoco entiendo eso de adueñarse de defender la vida. ¿No es algo que deberíamos hacer todos y algunos no se están haciendo cargo? Menos entiendo eso de que el valor de la vida depende de un acuerdo social. ¿Cómo sería? ¿Habría que acordar el valor de la vida de cada persona? ¿O de la vida humana en general? ¿Medido cómo, respecto a qué? Son ideas interesantes, pero me cuesta comprenderlas.


Antonio Castaño Claro. El tema es que en este caso hay un conflicto en cómo se interpreta el "defender la vida". Hay quienes creen que es priorizar la vida de la mujer y otros que creen que hay que defender la vida de la mujer y la vida por nacer. Como lo veo, la primera postura tiene una decisión implícita que es que una vida vale más que la otra. Y no creo que la vida valga más o menos ahora que antes. En todo caso, vale más.


Antonio Castaño Claro. El tema es que en este caso hay un conflicto en cómo se interpreta el "defender la vida". Hay quienes creen que es priorizar la vida de la mujer y otros que creen que hay que defender la vida de la mujer y la vida por nacer. Como lo veo, la primera postura tiene una decisión implícita que es que una vida vale más que la otra. Y no creo que la vida valga más o menos ahora que antes. En todo caso, vale más.


Antonio Castaño Bueno, es lo que le escribí a Daniel más arriba. Hay que educar, trabajar para evitar el embarazo no deseado. Y para los embarazos no deseado que se den, hay que trabajar en que eso no signifique para la mujer entrar en una situación de vulnerabilidad en todo sentido. La opción de ésta ley es el camino mas corto pero el más brutal, un facilismo, y el que termina pagando es la vida por nacer.




Antonio Castaño El tema es complejo. Me parece que esta ley es un mal parche aplicado en el momento incorrecto. El embarazo no deseado es un problema, que es lo que hace que algunas mujeres quieran abortar. Mi opinión es que el enfoque debería ser más integral. Primero, educar. Acá una ley de educación sexual desde hace 12 años, que prácticamente no se ha implementado, se hizo poco más que repartir pastillas y preservativos y "entrenar" algunos maestros. Hay que hacer todo lo posible para evitar que existan eses embarazos no deseados. Y cuando ocurren, habría que contener a la madre, asistirla en todos los sentidos para que el bebé llegue a término y trabajar en el tema de las adopciones. Hay 150.000 familias esperando bebés o niños para ser adoptados. Me parece que facilitar el aborto es un atajo, "la atamos con alambre", total los bebés no se pueden manifestar en la Plaza del Congreso. El aborto debería ser un último recurso.
Dicho esto, me parece que esta ley tiene muchas desprolijidades. No sé si la leíste, pero te resumo las que me hacen más ruido.
La ley que permite a las mujeres, incluso las menores de 16 a años, sin que se especifique edad mínima, a matar a su hijo, Esto viola el corpus legal vigente. El Estado tiene que dar cumplimiento a su pedido en un plazo que debe ser como máximo 5 días corridos desde el momento en que lo solicite; creo ese plazo no permite que pueda recibir toda la información pertinente, recibir asistencia psicológica y contención para entender lo que está haciendo. Se asume que el sistema sanitario argentino tiene capacidad para absorber esa tarea cuando la realidad es que hay recursos muy escasos, y muchas otras prioridades La terminación de esa vida se puede realizar sin ninguna restricción en el tiempo de embarazo. La ley obliga a los "profesionales de la salud" (parece que no hace falta que sean médicos) a realizar el aborto aunque vaya en contra de sus creencias. No se menciona nada sobre personas que no son de ciudadanía argentina o al menos, que tengan residencia. En toda la ley, no aparee la palabra "padre". Establece que todo esto se debe financiar con el dinero de los argentinos ... bueno .... de los argentinos que pagamos impuestos. Ese dinero se debería dedicar a la educación, la prevención y el acompañamiento de la madre.


Carlos Alejandro Pérez Mi juicio de valor sobre el origen de la vida humana. Es la misma que la ciencia, que establece que la vida humana comienza de la concepción. Porque el cigoto es la única célula que tiene un ADN distinto de la madre y de padre, y del organismo anfritrión, si fuese un vientre subrogado, etc.
Porque el embrión tiene la capacidad de "construirse a sí mismo", sin necesidad de mecanismo externo que lo haga. Solo necesita que el medio ambiente lo alimente para poder crecer; IGUAL que una persona ya nacida (nosotros, por ejemplo, ya no un bebé de un día): prívesele de nutrientes el tiempo suficiente, colóquesele en un entorno agresivo (desierto), y el individuo ya nacido morirá, igual que el embrión. Diferirán en la cantidad de nutrientes, y en el tamaño del medio ambiente, pero no en el mecanismo subyacente. Si el feto necesita de la placenta y de una madre viva y sana, el bebé lo mismo, solo difiere cual es el medio ambiente que lo abastece.
Por último, que dependa de la madre para poder sobrevivir, ya no es cierto. En 2016 la revista Nature (impact index 43, más que todas las demás revistas científicas conocidas juntas), publicó un hallazgo agridulce. Agrio, porque los investigadores realizaron experimentos con 12 embriones vivos, in vitro. Dulce, porque descubrieron mecanismos del embrión que tienden a que éste viva y se divida y crezca, aún sin detectar tejido materno alguno. Es como la célula fecundada "sabe" que hacer, y cómo formarse a sí misma, aun sin recibir señal alguna del útero. Debido a esto, la célula fecundada se considera una "entidad viviente autónoma". El resto de las células de la madre, si una es colocada fuera del cuerpo, no sabe qué hacer.
En resumen, yo creo que quien afirme que la ciencia no sabe cuando comienza la vida humana, se equivoca. O no leyó lo que debía leer (trabajos científicos con evidencia pura y dura), o leyó cualquier sitio que interpreta la ciencia -y ese es el punto: la ciencia no nos dice si la vida humana es valiosa, si es moralmente deseable o no. Nos dice que es un embrión, un cigoto, cuando comienza la vida de un individuo humano, et cetera. Pero el resto de la discusión la debemos dar , como sociedad, nosotros. Recordemos que los nazis basaron su exterminio en consideraciones científicas del momento, como la higiene racial, la eugenesia,etc. , que habian tenido cálida acogida en ciertos circulos cientificos europeos de principio del s. XX.
https://www.nature.com/articles/ncb3347


https://www.telam.com.ar/notas/201806/288228-aborto-ultima-audiencia-diputados.html


Margui Pinito "El desarrollo de un individuo comienza con la fecundación, fenómeno por el cual el espermatozoide del varón y el ovocito de la mujer se unen para dar origen a un nuevo organismo, el cigoto."
Langman (1999) Embriología Médica. Panamericana. pp. 3.
"El desarrollo humano es un proceso continuo que se inicia cuando un ovocito de una mujer es fecundado por un espermatozoo del varón."
Moore, Keith L.; Persaud, T.V.N. (2004) Embriología Clínica. Ed. Interamericana -Mc Graw-Hill-. pp. 1.
"La fertilización ocurre en la trompa de Falopio 24 a 48 horas después de la ovulación (...). La implantación ocurre aproximadamente seis o siete días después de la concepción (fertilización)."
Errol, R.; Norwitz, M. D., PH.D., Danny J. Schust, M.D., and Susan J. Fischer, Ph.D. (Noviembre 2001) Implantation and Survival of Early Pregnancy.
Federación Ecuatoriana de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FESGO) - 2009:
“La Ciencia enseña que la vida comienza en la concepción. Si esta verdad es afirmada también por las religiones, no deja por ello de ser una verdad estrictamente científica, para transformarse en una enseñanza religiosa opinable. El que niega que la vida se inicie en la concepción no se las tendrá que ver con la Religión sino con la Ciencia. Negar esta certeza de la Biología no es expresión de falta de fe, sino de una carencia de elementales conocimientos de Genética humana; aún más: de simple cultura general. Desde el momento que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Por lo demás, está en juego algo tan importante que, desde el punto de vista de la obligación moral, bastaría la sola probabilidad de encontrarse ante una persona, para justificar la más rotunda prohibición de cualquier intervención destinada a eliminar un embrión humano. El ser humano debe ser respetado y tratado como una persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida. Afirmar que ‘la mujer puede hacer con su cuerpo lo que ella quiera’, además de ser una afirmación jactanciosa, no tiene en absoluto respaldo de la Ciencia: el embrión no es parte del cuerpo de la madre, ni el feto es una víscera de su cuerpo: el ADN del embrión es distinto del de sus progenitores."
Declaración de Madrid (17-03-2009):
“Existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación. Los conocimientos más actuales así lo demuestran: la Genética señala que la fecundación es el momento en que se constituye la identidad Genética singular; la Biología Celular explica que los seres pluricelulares se constituyen a partir de una única célula inicial, el cigoto, en cuyo núcleo se encuentra la información Genética que se conserva en todas las células y es la que determina la diferenciación Celular; la Embriología describe el desarrollo y revela cómo se desenvuelve sin solución de continuidad.
El cigoto es la primera realidad corporal del ser humano. Tras la constitución del material genético del cigoto, procedente de los núcleos gaméticos materno y paterno, el núcleo resultante es el centro coordinador del desarrollo, que reside en las moléculas de ADN, resultado de la adición de los genes paternos y maternos en una combinación nueva y singular. El embrión (desde la fecundación hasta la octava semana) y el feto (a partir de la octava semana) son las primeras fases del desarrollo de un nuevo ser humano y en el claustro materno no forman parte de la sustantividad ni de ningún órgano de la madre, aunque dependa de ésta para su propio desarrollo.”

martes, 12 de junio de 2018

Reflexiones sobre el aborto

De lo que he leído sobre los argumentos científicos (no religiosos, ni jurídicos, ni filosóficos) acerca de cuándo comienza la vida humana, encontré, simplificando, tres posturas diferentes:
1. Comienza en el momento de la concepción
2. Comienza en algún momento durante el embarazo
3. No se sabe
Los partidarios de la opción 1. afirman que el aborto es la terminación de una vida humana que tiene derechos.
En el caso de las posturas 2. y 3. la pregunta es cómo se determina el momento en que el embrión comienza a ser una vida humana. ¿Cómo se define ese momento? ¿Cuándo ocurre? ¿Cuál es el cambio biológico que hace que se convierta en vida humana? Esto requiere tener una repuesta científica acerca de la definición de qué es vida humana. Si alguien tiene una respuesta, ¿cómo puede demostrarla? ¿Semana 14? No es entendible que a las 14 semanas menos 1 segundo no es humano y a las 14 semanas más un segundo es humano. ¿Qué pasa en ese instante? ¿Es un hecho demostrable científicamente? ¿Es un "destello" de vida que aparece de pronto?
Creo que son preguntas que por ahora no se pueden responder. Y hasta tanto no se puedan responder, personalmente adoptaría la posición de humildad y respeto que una visión científica tiene que tener frente a lo que todavía no conoce.

domingo, 10 de junio de 2018

A SECULAR CASE AGAINST ABORTION - Kristine Kruszelnicki

De: http://www.prolifehumanists.org/secular-case-against-abortion/

The following piece was originally submitted to The Humanist after their September/October edition of the Humanist featured an article by Marco Rosaire Rossiquestioning the existence of pro-life atheists.   The piece, though as extensive as possible in answering standard pro-choice arguments, was ultimately rejected because it didn’t answer a number of other questions (including contraception and early vs late-term abortion) that a 2,500 word limit simply could not allow.    While I hope to work with the editor for a future re-write, here is the original piece for your reading:


A SECULAR CASE AGAINST ABORTION

By: Kristine Kruszelnicki

“Is there really such a thing as a pro-life atheist?” asked Marco Rosaire Rossi in the September/October edition of the The Humanist.  “What’s next, Intelligent Design Agnostics?  How about Secularists for Sharia Law?”

Atheists may not have a pope, but in the eyes of many there is still a proper dogma that all good atheists must adhere to.   To be an atheist is to support abortion.   Fail to do so and you will be denounced as “secretly religious.”   When I joined an agnostic and an atheist from Secular Pro-Life for an information table at the 2012 American Atheist Convention, a popular atheist blogger accused us outright of having “actually lied about being atheist.”  [Edit: She also seriously misheard and misconstrued the point of my green banana analogy!]

There is an obvious reluctance to accept that non-religious pro-lifers exist.   But we do exist.   While we differ somewhat in our approaches and philosophies, our numbers include atheist thinkers like Robert Price, author of “The Case Against the Case for Christ,” civil libertarian writer Nat Hentoff,  philosophers Arif Ahmed and Don Marquis, and liberal anti-war  activist Mary Meehan, to name a few.

The late atheist author Christopher Hitchens, when asked in a January 2008 debate with Jay Wesley Richards whether he was opposed to abortion and was a member of the pro-life movement, replied:
“I’ve had a lot of quarrels with some of my fellow materialists and secularists on this point, [but]  I think that if the concept ‘child’ means anything, the concept ‘unborn child’ can be said to mean something.  All the discoveries of embryology [and viability] – which have been very considerable in the last generation or so – appear to confirm that opinion, which I think should be innate in everybody.  It’s innate in the Hippocratic Oath, it’s instinct in anyone who’s ever watched a sonogram.   So ‘yes’ is my answer to that.”

Secular pro-lifers include seasoned atheists and agnostics, ex-Christians, conservatives, liberals, vegans, gays and lesbians, and even pro-lifers of faith, who understand the strength of secular arguments with secular audiences.   The following secular case against abortion  is one perspective, and does not represent any single organization.

Abortion, The Complex Issue?

Abortion is an emotionally complex issue, stacked with distressing circumstances that elicit our sympathy and compassion, but abortion is not morally complex:    If the preborn are not human beings equally worthy of our compassion and support, no justification for abortion is required.  Women should maintain full autonomy over their bodies and make their own decisions about their pregnancies.    However, if the preborn are human beings, no justification for abortion is morally adequate, if such a reason cannot justify ending the life of a toddler or any born human in similar circumstances.

Would we kill a two year-old whose father suddenly abandons his unemployed mother, in order to ease the mother’s budget or prevent the child from growing up in poverty?    Would we dismember a young preschooler if there were indications she might grow up in an abusive home?    If the preborn are indeed human beings,  we have a social duty to find compassionate ways to support women, that do not require the death of one in order to solve the problems of the other.

Science vs Pseudoscience
While some abortion advocates have accused pro-lifers of using “pseudoscience”,  in fact scientific evidence strongly backs the pro-life claim that the human embryo and fetus are biological members of the human species.    Dr. Keith L. Moore’s “The Developing Human: Clinically Oriented Embryology,” used in medical schools worldwide, is but one scientific resource confirming this knowledge.  It states:
“Human development begins at fertilization, the process during which a male gamete or sperm (spermatozoo development) unites with a female gamete or oocyte (ovum) to form a single cell called a zygote. This highly specialized, totipotent cell marked the beginning of each of us as a unique individual.”

Unlike other cells containing human DNA – sperm, ovum and skin cells, for instance – the newly fertilized embryo has complete inherent capacity to propel itself through all stages of human development, providing adequate nutrition and protection is maintained.   Conversely, sperm and ovum are differentiated parts of other human organisms, each having their own specified function.   Upon merging, both cease to exist in their current states, and the result is a new and whole entity with unique behavior toward human maturity.   Similarly, skin cells contain genetic information that can be inserted into an enucleated ovum and stimulated to create an embryo, but only the embryo possesses this self-directed inherent capacity for all human development.

Defining Personhood

The question of personhood leaves the realm of science for that of philosophy and moral ethics.   Science defines what the preborn is, it cannot define our obligations toward her.   After all, the preborn is a very different human entity than those we see around us.  Should a smaller, less developed, differently located and dependent being be entitled to rights of personhood and life?

Perhaps the more significant question is: are these differences morally relevant?   If the factor is irrelevant to other humans’ personhood, neither should it have bearing on that of the preborn.    Are small people less important than bigger or taller people?    Is a teenager who can reproduce more worthy of life than a toddler who can’t even walk yet?   Again, if these factors are not relevant in granting or increasing personhood for anyone past the goal post of birth, neither should they matter where the preborn human is concerned.

One might fairly argue that we do grant increasing rights with skill and age.   However, the right to live and to not be killed is unlike the social permissions granted on the basis of acquired skills and maturity, such as the right to drive or the right to vote.   We are denied the right to drive prior to turning 16; we are not killed and prevented from ever gaining that level of maturity.

Similarly, consciousness and self-awareness, often proposed as fair markers for personhood, merely identify stages in human development.   Consciousness doesn’t exist in a vacuum.  It  exists only as part of the greater whole of a living entity.   To say that an entity does not yet have consciousness is to nonetheless speak of that entity within which lies the inherent capacity for consciousness, and without which consciousness could never develop.

As atheist Nat Hentoff points out, “It misses a crucial point to say that the extermination can take place because the brain has not yet functioned or because that thing is not yet a ‘person’.   Whether the life is cut off in the fourth week or the fourteenth, the victim is one of our species, and has been from the start.”

The inherent capacity for all human function lies within the embryo because she is a whole human entity.   Just as one would not throw out green bananas along with rotten bananas though both lack current function as food, one cannot dismiss a fetus who has not yet gained a function, alongside a brain-dead person who has permanently lost that function.   To dismiss and terminate a fetus for having not yet achieved a specified level of development is to ignore that a human being at that stage of human development is functioning just as a human being of that age and stage is biologically programmed to function.

Location and Singular Dependency
Pointing to the Universal Declaration of Human Rights in support of his position that “human beings as persons are born,”   Mr. Rossi declared: “The fact of the matter is birth transforms us.  It simultaneously makes us into individuals and members of a group, and thus embeds in us rights-bearing protections.”

This claim is grossly fallacious.   First, what is does not necessarily represent what should be.    The fact that social conventions of personhood disregard the preborn human is no surprise, and in fact the very matter in dispute.   Second, birth possesses no such magical powers of transformation.    At birth a developing human changes location, begins to take in oxygen and nutrients in a new manner, and begins to interact with a greater number of other humans.   But a simple journey through the birth canal does not change the essential nature of the entity in question.

In fact, bio-ethicist Peter Singer agrees with the pro-lifer on this point.   He argues:  “The pro-life groups were right about one thing, the location of the baby inside or outside the womb cannot make much of a moral difference.  We cannot coherently hold it is alright to kill a fetus a week before birth, but as soon as the baby is born everything must be done to keep it alive.”   (Singer then goes on to argue that since there is no significant difference between a late-term fetus and a newborn, infanticide is thereby justified.)     Birth is undoubtedly a significant moment in our lives, but it is not our first moment.

So what of dependency?    Assuredly, a fetus is significantly more dependent on his or her mother than at any other time in his or her life.   But are dependent humans not fully human?   Does a conjoined twin’s dependence on a sibling’s heart or lungs disqualify her from personhood?    May we kill severely dependent adults or an infant who cannot even raise his own head, let alone feed, shelter himself, or walk away?

If the issue is what Rossi calls “absolute dependence [on] our mothers,”  a further question must be asked:  Why does dependence on a single person mean one is not valuable or worthy of life and protection?     If a wayward child were to find his way onto a stranger’s yacht only to be discovered  a day later at sea, he would be temporarily dependent on that sailor’s resources alone.   Would the sailor be justified in tossing the child overboard into shark-infested waters?

Moreover, is it truly the mark of a civilized people that the more vulnerable and dependent a human is, the more we can justify his or her death?    Is “might-makes-right”  the best we can do as a modern and sophisticated people faced with a vulnerable being and a woman in crisis?

Rape and Bodily Autonomy

Nothing adds more emotion to the already emotional debate of abortion than the issue of rape.  It is, however, vital that one does not confuse abhorrence of rape and desire to comfort the victim, with the fundamental question of whether hardship justifies homicide.   If the preborn is a human being, the circumstances of one’s conception have no bearing on his or her right to not be exterminated.

Judith Jarvis Thompson’s “Unplugging the Violinist” (a fictional scenario in which one is kidnapped by  friends of a dying violinist in need of a kidney, and forced to remain plugged into him for nine months in order to save his life) illustrates the dilemma of bodily autonomy, while suggesting grounds for abortion in cases of rape.

However, Thomson fails to recognize that the relationship between a preborn and her mother is unlike an artificial union of one stranger to another.   The fetus is not an intruder.  She is in the rightful home of a human being at her age and stage of development.   Unlike the kidneys, which exist for the woman’s body, the uterus exists and each month prepares to welcome someone else’s body.   A woman has a right to her body, but so too a fetus has a right to the uterus that is her biologically-given home.

Furthermore, recognizing the biological responsibilities with which we have evolved as a species, we understand that while one is not always morally obligated to a stranger, one is obligated to provide basic sustenance and protection to one’s biological offspring.   A breast-feeding mother can’t claim ‘bodily autonomy’ and abandon her infant in the basement while she travels; neither can a pregnant mother abandon her responsibility to a dependent human child.    While the rape victim did not choose and is unfairly put into this position, her basic obligation to her dependent human offspring is no less real than that of the sailor with an unwanted stowaway.

Abortion does not merely “unplug a dying stranger,” abortion actively dismembers and kills an otherwise healthy human being who is in an age-appropriate, naturally dependent union with his or her mother.   Rebecca Kiessling, conceived in rape, says: “I may not look the same as I did when I was four years old or four days old yet unborn in my mother’s womb, but that was still undeniably me and I would have been killed [for my father’s crime].”

Abortion neither unrapes a woman nor helps her heal.  Let’s punish the rapist, not his child.

Personally pro-life – But don’t change the law?

Finally, some will respond to the burden of science and reason by admitting that they are “personally pro-life” but wish abortion to remain legal so that it may remain safe.   Without taking time to delve into the statistics on legal vs illegal abortions, the numbers that were performed illegally in doctor’s clinics or the role antibiotics played in making abortion safer even before Roe vs. Wade, the question is necessarily begged:  safe for whom?

If one is “personally opposed” because he believes abortion ends human lives, it makes no sense to say that the ending of human lives should remain legal in order to save lives.  Whether legal or illegal, all abortions kill.   Sometimes the mother, but always her son or daughter.

Conclusion

Feminist author Frederica Matthews-Green once pointed out that “No woman wants an abortion as she wants an ice cream cone or a Porsche. She wants an abortion as an animal caught in a trap wants to gnaw off its own leg.”    The challenge for our ever-evolving society  is this:    Are we going to hand the woman a hack-saw and help her amputate her leg?   Or are we wise and capable enough to come up with creative ways of removing the offending trap, without destroying the leg in the process  –  especially when that “leg” is a fellow human being?

Society can continue to pit women against their preborn offspring, or we can begin to talk about real choices, real solutions and real compassion – such as those suggested by groups like Feminists for Life.    The secular pro-life philosophy means including the smaller and weaker members of our species, and not excluding the dependent and vulnerable from rights of personhood and life.     We have evolved as a species into a complex and inter-dependent community that is gradually doing away with prejudices like racism,  sexism, and ableism.    Let us now dispense with the lethal discrimination of ageism.

In the words of the Pro-Life Alliance of Gays and Lesbians:  “None of us is truly free until all of us are free, with all our rights intact and guaranteed, including the basic right to live without threat or harassment.”

We can do better than abortion.