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sábado, 16 de junio de 2018

Pensamientos sobre el aborto



Antonio Castaño No entiendo muy bien. La inquisición fue hace cientos de años. Mucho más recientemente se creía que la gente de color no tiene alma, y hubo exterminios y genocidios por causas racistas o políticas. Hoy en día, si el mundo fuera más solidario se podrían evitar millones de muertes por hambre o por enfermedades. No sé cuál es el punto.
Tampoco entiendo eso de adueñarse de defender la vida. ¿No es algo que deberíamos hacer todos y algunos no se están haciendo cargo? Menos entiendo eso de que el valor de la vida depende de un acuerdo social. ¿Cómo sería? ¿Habría que acordar el valor de la vida de cada persona? ¿O de la vida humana en general? ¿Medido cómo, respecto a qué? Son ideas interesantes, pero me cuesta comprenderlas.


Antonio Castaño Claro. El tema es que en este caso hay un conflicto en cómo se interpreta el "defender la vida". Hay quienes creen que es priorizar la vida de la mujer y otros que creen que hay que defender la vida de la mujer y la vida por nacer. Como lo veo, la primera postura tiene una decisión implícita que es que una vida vale más que la otra. Y no creo que la vida valga más o menos ahora que antes. En todo caso, vale más.


Antonio Castaño Claro. El tema es que en este caso hay un conflicto en cómo se interpreta el "defender la vida". Hay quienes creen que es priorizar la vida de la mujer y otros que creen que hay que defender la vida de la mujer y la vida por nacer. Como lo veo, la primera postura tiene una decisión implícita que es que una vida vale más que la otra. Y no creo que la vida valga más o menos ahora que antes. En todo caso, vale más.


Antonio Castaño Bueno, es lo que le escribí a Daniel más arriba. Hay que educar, trabajar para evitar el embarazo no deseado. Y para los embarazos no deseado que se den, hay que trabajar en que eso no signifique para la mujer entrar en una situación de vulnerabilidad en todo sentido. La opción de ésta ley es el camino mas corto pero el más brutal, un facilismo, y el que termina pagando es la vida por nacer.




Antonio Castaño El tema es complejo. Me parece que esta ley es un mal parche aplicado en el momento incorrecto. El embarazo no deseado es un problema, que es lo que hace que algunas mujeres quieran abortar. Mi opinión es que el enfoque debería ser más integral. Primero, educar. Acá una ley de educación sexual desde hace 12 años, que prácticamente no se ha implementado, se hizo poco más que repartir pastillas y preservativos y "entrenar" algunos maestros. Hay que hacer todo lo posible para evitar que existan eses embarazos no deseados. Y cuando ocurren, habría que contener a la madre, asistirla en todos los sentidos para que el bebé llegue a término y trabajar en el tema de las adopciones. Hay 150.000 familias esperando bebés o niños para ser adoptados. Me parece que facilitar el aborto es un atajo, "la atamos con alambre", total los bebés no se pueden manifestar en la Plaza del Congreso. El aborto debería ser un último recurso.
Dicho esto, me parece que esta ley tiene muchas desprolijidades. No sé si la leíste, pero te resumo las que me hacen más ruido.
La ley que permite a las mujeres, incluso las menores de 16 a años, sin que se especifique edad mínima, a matar a su hijo, Esto viola el corpus legal vigente. El Estado tiene que dar cumplimiento a su pedido en un plazo que debe ser como máximo 5 días corridos desde el momento en que lo solicite; creo ese plazo no permite que pueda recibir toda la información pertinente, recibir asistencia psicológica y contención para entender lo que está haciendo. Se asume que el sistema sanitario argentino tiene capacidad para absorber esa tarea cuando la realidad es que hay recursos muy escasos, y muchas otras prioridades La terminación de esa vida se puede realizar sin ninguna restricción en el tiempo de embarazo. La ley obliga a los "profesionales de la salud" (parece que no hace falta que sean médicos) a realizar el aborto aunque vaya en contra de sus creencias. No se menciona nada sobre personas que no son de ciudadanía argentina o al menos, que tengan residencia. En toda la ley, no aparee la palabra "padre". Establece que todo esto se debe financiar con el dinero de los argentinos ... bueno .... de los argentinos que pagamos impuestos. Ese dinero se debería dedicar a la educación, la prevención y el acompañamiento de la madre.


Carlos Alejandro Pérez Mi juicio de valor sobre el origen de la vida humana. Es la misma que la ciencia, que establece que la vida humana comienza de la concepción. Porque el cigoto es la única célula que tiene un ADN distinto de la madre y de padre, y del organismo anfritrión, si fuese un vientre subrogado, etc.
Porque el embrión tiene la capacidad de "construirse a sí mismo", sin necesidad de mecanismo externo que lo haga. Solo necesita que el medio ambiente lo alimente para poder crecer; IGUAL que una persona ya nacida (nosotros, por ejemplo, ya no un bebé de un día): prívesele de nutrientes el tiempo suficiente, colóquesele en un entorno agresivo (desierto), y el individuo ya nacido morirá, igual que el embrión. Diferirán en la cantidad de nutrientes, y en el tamaño del medio ambiente, pero no en el mecanismo subyacente. Si el feto necesita de la placenta y de una madre viva y sana, el bebé lo mismo, solo difiere cual es el medio ambiente que lo abastece.
Por último, que dependa de la madre para poder sobrevivir, ya no es cierto. En 2016 la revista Nature (impact index 43, más que todas las demás revistas científicas conocidas juntas), publicó un hallazgo agridulce. Agrio, porque los investigadores realizaron experimentos con 12 embriones vivos, in vitro. Dulce, porque descubrieron mecanismos del embrión que tienden a que éste viva y se divida y crezca, aún sin detectar tejido materno alguno. Es como la célula fecundada "sabe" que hacer, y cómo formarse a sí misma, aun sin recibir señal alguna del útero. Debido a esto, la célula fecundada se considera una "entidad viviente autónoma". El resto de las células de la madre, si una es colocada fuera del cuerpo, no sabe qué hacer.
En resumen, yo creo que quien afirme que la ciencia no sabe cuando comienza la vida humana, se equivoca. O no leyó lo que debía leer (trabajos científicos con evidencia pura y dura), o leyó cualquier sitio que interpreta la ciencia -y ese es el punto: la ciencia no nos dice si la vida humana es valiosa, si es moralmente deseable o no. Nos dice que es un embrión, un cigoto, cuando comienza la vida de un individuo humano, et cetera. Pero el resto de la discusión la debemos dar , como sociedad, nosotros. Recordemos que los nazis basaron su exterminio en consideraciones científicas del momento, como la higiene racial, la eugenesia,etc. , que habian tenido cálida acogida en ciertos circulos cientificos europeos de principio del s. XX.
https://www.nature.com/articles/ncb3347


https://www.telam.com.ar/notas/201806/288228-aborto-ultima-audiencia-diputados.html


Margui Pinito "El desarrollo de un individuo comienza con la fecundación, fenómeno por el cual el espermatozoide del varón y el ovocito de la mujer se unen para dar origen a un nuevo organismo, el cigoto."
Langman (1999) Embriología Médica. Panamericana. pp. 3.
"El desarrollo humano es un proceso continuo que se inicia cuando un ovocito de una mujer es fecundado por un espermatozoo del varón."
Moore, Keith L.; Persaud, T.V.N. (2004) Embriología Clínica. Ed. Interamericana -Mc Graw-Hill-. pp. 1.
"La fertilización ocurre en la trompa de Falopio 24 a 48 horas después de la ovulación (...). La implantación ocurre aproximadamente seis o siete días después de la concepción (fertilización)."
Errol, R.; Norwitz, M. D., PH.D., Danny J. Schust, M.D., and Susan J. Fischer, Ph.D. (Noviembre 2001) Implantation and Survival of Early Pregnancy.
Federación Ecuatoriana de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FESGO) - 2009:
“La Ciencia enseña que la vida comienza en la concepción. Si esta verdad es afirmada también por las religiones, no deja por ello de ser una verdad estrictamente científica, para transformarse en una enseñanza religiosa opinable. El que niega que la vida se inicie en la concepción no se las tendrá que ver con la Religión sino con la Ciencia. Negar esta certeza de la Biología no es expresión de falta de fe, sino de una carencia de elementales conocimientos de Genética humana; aún más: de simple cultura general. Desde el momento que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Por lo demás, está en juego algo tan importante que, desde el punto de vista de la obligación moral, bastaría la sola probabilidad de encontrarse ante una persona, para justificar la más rotunda prohibición de cualquier intervención destinada a eliminar un embrión humano. El ser humano debe ser respetado y tratado como una persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida. Afirmar que ‘la mujer puede hacer con su cuerpo lo que ella quiera’, además de ser una afirmación jactanciosa, no tiene en absoluto respaldo de la Ciencia: el embrión no es parte del cuerpo de la madre, ni el feto es una víscera de su cuerpo: el ADN del embrión es distinto del de sus progenitores."
Declaración de Madrid (17-03-2009):
“Existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación. Los conocimientos más actuales así lo demuestran: la Genética señala que la fecundación es el momento en que se constituye la identidad Genética singular; la Biología Celular explica que los seres pluricelulares se constituyen a partir de una única célula inicial, el cigoto, en cuyo núcleo se encuentra la información Genética que se conserva en todas las células y es la que determina la diferenciación Celular; la Embriología describe el desarrollo y revela cómo se desenvuelve sin solución de continuidad.
El cigoto es la primera realidad corporal del ser humano. Tras la constitución del material genético del cigoto, procedente de los núcleos gaméticos materno y paterno, el núcleo resultante es el centro coordinador del desarrollo, que reside en las moléculas de ADN, resultado de la adición de los genes paternos y maternos en una combinación nueva y singular. El embrión (desde la fecundación hasta la octava semana) y el feto (a partir de la octava semana) son las primeras fases del desarrollo de un nuevo ser humano y en el claustro materno no forman parte de la sustantividad ni de ningún órgano de la madre, aunque dependa de ésta para su propio desarrollo.”

martes, 12 de junio de 2018

Reflexiones sobre el aborto

De lo que he leído sobre los argumentos científicos (no religiosos, ni jurídicos, ni filosóficos) acerca de cuándo comienza la vida humana, encontré, simplificando, tres posturas diferentes:
1. Comienza en el momento de la concepción
2. Comienza en algún momento durante el embarazo
3. No se sabe
Los partidarios de la opción 1. afirman que el aborto es la terminación de una vida humana que tiene derechos.
En el caso de las posturas 2. y 3. la pregunta es cómo se determina el momento en que el embrión comienza a ser una vida humana. ¿Cómo se define ese momento? ¿Cuándo ocurre? ¿Cuál es el cambio biológico que hace que se convierta en vida humana? Esto requiere tener una repuesta científica acerca de la definición de qué es vida humana. Si alguien tiene una respuesta, ¿cómo puede demostrarla? ¿Semana 14? No es entendible que a las 14 semanas menos 1 segundo no es humano y a las 14 semanas más un segundo es humano. ¿Qué pasa en ese instante? ¿Es un hecho demostrable científicamente? ¿Es un "destello" de vida que aparece de pronto?
Creo que son preguntas que por ahora no se pueden responder. Y hasta tanto no se puedan responder, personalmente adoptaría la posición de humildad y respeto que una visión científica tiene que tener frente a lo que todavía no conoce.

domingo, 10 de junio de 2018

A SECULAR CASE AGAINST ABORTION - Kristine Kruszelnicki

De: http://www.prolifehumanists.org/secular-case-against-abortion/

The following piece was originally submitted to The Humanist after their September/October edition of the Humanist featured an article by Marco Rosaire Rossiquestioning the existence of pro-life atheists.   The piece, though as extensive as possible in answering standard pro-choice arguments, was ultimately rejected because it didn’t answer a number of other questions (including contraception and early vs late-term abortion) that a 2,500 word limit simply could not allow.    While I hope to work with the editor for a future re-write, here is the original piece for your reading:


A SECULAR CASE AGAINST ABORTION

By: Kristine Kruszelnicki

“Is there really such a thing as a pro-life atheist?” asked Marco Rosaire Rossi in the September/October edition of the The Humanist.  “What’s next, Intelligent Design Agnostics?  How about Secularists for Sharia Law?”

Atheists may not have a pope, but in the eyes of many there is still a proper dogma that all good atheists must adhere to.   To be an atheist is to support abortion.   Fail to do so and you will be denounced as “secretly religious.”   When I joined an agnostic and an atheist from Secular Pro-Life for an information table at the 2012 American Atheist Convention, a popular atheist blogger accused us outright of having “actually lied about being atheist.”  [Edit: She also seriously misheard and misconstrued the point of my green banana analogy!]

There is an obvious reluctance to accept that non-religious pro-lifers exist.   But we do exist.   While we differ somewhat in our approaches and philosophies, our numbers include atheist thinkers like Robert Price, author of “The Case Against the Case for Christ,” civil libertarian writer Nat Hentoff,  philosophers Arif Ahmed and Don Marquis, and liberal anti-war  activist Mary Meehan, to name a few.

The late atheist author Christopher Hitchens, when asked in a January 2008 debate with Jay Wesley Richards whether he was opposed to abortion and was a member of the pro-life movement, replied:
“I’ve had a lot of quarrels with some of my fellow materialists and secularists on this point, [but]  I think that if the concept ‘child’ means anything, the concept ‘unborn child’ can be said to mean something.  All the discoveries of embryology [and viability] – which have been very considerable in the last generation or so – appear to confirm that opinion, which I think should be innate in everybody.  It’s innate in the Hippocratic Oath, it’s instinct in anyone who’s ever watched a sonogram.   So ‘yes’ is my answer to that.”

Secular pro-lifers include seasoned atheists and agnostics, ex-Christians, conservatives, liberals, vegans, gays and lesbians, and even pro-lifers of faith, who understand the strength of secular arguments with secular audiences.   The following secular case against abortion  is one perspective, and does not represent any single organization.

Abortion, The Complex Issue?

Abortion is an emotionally complex issue, stacked with distressing circumstances that elicit our sympathy and compassion, but abortion is not morally complex:    If the preborn are not human beings equally worthy of our compassion and support, no justification for abortion is required.  Women should maintain full autonomy over their bodies and make their own decisions about their pregnancies.    However, if the preborn are human beings, no justification for abortion is morally adequate, if such a reason cannot justify ending the life of a toddler or any born human in similar circumstances.

Would we kill a two year-old whose father suddenly abandons his unemployed mother, in order to ease the mother’s budget or prevent the child from growing up in poverty?    Would we dismember a young preschooler if there were indications she might grow up in an abusive home?    If the preborn are indeed human beings,  we have a social duty to find compassionate ways to support women, that do not require the death of one in order to solve the problems of the other.

Science vs Pseudoscience
While some abortion advocates have accused pro-lifers of using “pseudoscience”,  in fact scientific evidence strongly backs the pro-life claim that the human embryo and fetus are biological members of the human species.    Dr. Keith L. Moore’s “The Developing Human: Clinically Oriented Embryology,” used in medical schools worldwide, is but one scientific resource confirming this knowledge.  It states:
“Human development begins at fertilization, the process during which a male gamete or sperm (spermatozoo development) unites with a female gamete or oocyte (ovum) to form a single cell called a zygote. This highly specialized, totipotent cell marked the beginning of each of us as a unique individual.”

Unlike other cells containing human DNA – sperm, ovum and skin cells, for instance – the newly fertilized embryo has complete inherent capacity to propel itself through all stages of human development, providing adequate nutrition and protection is maintained.   Conversely, sperm and ovum are differentiated parts of other human organisms, each having their own specified function.   Upon merging, both cease to exist in their current states, and the result is a new and whole entity with unique behavior toward human maturity.   Similarly, skin cells contain genetic information that can be inserted into an enucleated ovum and stimulated to create an embryo, but only the embryo possesses this self-directed inherent capacity for all human development.

Defining Personhood

The question of personhood leaves the realm of science for that of philosophy and moral ethics.   Science defines what the preborn is, it cannot define our obligations toward her.   After all, the preborn is a very different human entity than those we see around us.  Should a smaller, less developed, differently located and dependent being be entitled to rights of personhood and life?

Perhaps the more significant question is: are these differences morally relevant?   If the factor is irrelevant to other humans’ personhood, neither should it have bearing on that of the preborn.    Are small people less important than bigger or taller people?    Is a teenager who can reproduce more worthy of life than a toddler who can’t even walk yet?   Again, if these factors are not relevant in granting or increasing personhood for anyone past the goal post of birth, neither should they matter where the preborn human is concerned.

One might fairly argue that we do grant increasing rights with skill and age.   However, the right to live and to not be killed is unlike the social permissions granted on the basis of acquired skills and maturity, such as the right to drive or the right to vote.   We are denied the right to drive prior to turning 16; we are not killed and prevented from ever gaining that level of maturity.

Similarly, consciousness and self-awareness, often proposed as fair markers for personhood, merely identify stages in human development.   Consciousness doesn’t exist in a vacuum.  It  exists only as part of the greater whole of a living entity.   To say that an entity does not yet have consciousness is to nonetheless speak of that entity within which lies the inherent capacity for consciousness, and without which consciousness could never develop.

As atheist Nat Hentoff points out, “It misses a crucial point to say that the extermination can take place because the brain has not yet functioned or because that thing is not yet a ‘person’.   Whether the life is cut off in the fourth week or the fourteenth, the victim is one of our species, and has been from the start.”

The inherent capacity for all human function lies within the embryo because she is a whole human entity.   Just as one would not throw out green bananas along with rotten bananas though both lack current function as food, one cannot dismiss a fetus who has not yet gained a function, alongside a brain-dead person who has permanently lost that function.   To dismiss and terminate a fetus for having not yet achieved a specified level of development is to ignore that a human being at that stage of human development is functioning just as a human being of that age and stage is biologically programmed to function.

Location and Singular Dependency
Pointing to the Universal Declaration of Human Rights in support of his position that “human beings as persons are born,”   Mr. Rossi declared: “The fact of the matter is birth transforms us.  It simultaneously makes us into individuals and members of a group, and thus embeds in us rights-bearing protections.”

This claim is grossly fallacious.   First, what is does not necessarily represent what should be.    The fact that social conventions of personhood disregard the preborn human is no surprise, and in fact the very matter in dispute.   Second, birth possesses no such magical powers of transformation.    At birth a developing human changes location, begins to take in oxygen and nutrients in a new manner, and begins to interact with a greater number of other humans.   But a simple journey through the birth canal does not change the essential nature of the entity in question.

In fact, bio-ethicist Peter Singer agrees with the pro-lifer on this point.   He argues:  “The pro-life groups were right about one thing, the location of the baby inside or outside the womb cannot make much of a moral difference.  We cannot coherently hold it is alright to kill a fetus a week before birth, but as soon as the baby is born everything must be done to keep it alive.”   (Singer then goes on to argue that since there is no significant difference between a late-term fetus and a newborn, infanticide is thereby justified.)     Birth is undoubtedly a significant moment in our lives, but it is not our first moment.

So what of dependency?    Assuredly, a fetus is significantly more dependent on his or her mother than at any other time in his or her life.   But are dependent humans not fully human?   Does a conjoined twin’s dependence on a sibling’s heart or lungs disqualify her from personhood?    May we kill severely dependent adults or an infant who cannot even raise his own head, let alone feed, shelter himself, or walk away?

If the issue is what Rossi calls “absolute dependence [on] our mothers,”  a further question must be asked:  Why does dependence on a single person mean one is not valuable or worthy of life and protection?     If a wayward child were to find his way onto a stranger’s yacht only to be discovered  a day later at sea, he would be temporarily dependent on that sailor’s resources alone.   Would the sailor be justified in tossing the child overboard into shark-infested waters?

Moreover, is it truly the mark of a civilized people that the more vulnerable and dependent a human is, the more we can justify his or her death?    Is “might-makes-right”  the best we can do as a modern and sophisticated people faced with a vulnerable being and a woman in crisis?

Rape and Bodily Autonomy

Nothing adds more emotion to the already emotional debate of abortion than the issue of rape.  It is, however, vital that one does not confuse abhorrence of rape and desire to comfort the victim, with the fundamental question of whether hardship justifies homicide.   If the preborn is a human being, the circumstances of one’s conception have no bearing on his or her right to not be exterminated.

Judith Jarvis Thompson’s “Unplugging the Violinist” (a fictional scenario in which one is kidnapped by  friends of a dying violinist in need of a kidney, and forced to remain plugged into him for nine months in order to save his life) illustrates the dilemma of bodily autonomy, while suggesting grounds for abortion in cases of rape.

However, Thomson fails to recognize that the relationship between a preborn and her mother is unlike an artificial union of one stranger to another.   The fetus is not an intruder.  She is in the rightful home of a human being at her age and stage of development.   Unlike the kidneys, which exist for the woman’s body, the uterus exists and each month prepares to welcome someone else’s body.   A woman has a right to her body, but so too a fetus has a right to the uterus that is her biologically-given home.

Furthermore, recognizing the biological responsibilities with which we have evolved as a species, we understand that while one is not always morally obligated to a stranger, one is obligated to provide basic sustenance and protection to one’s biological offspring.   A breast-feeding mother can’t claim ‘bodily autonomy’ and abandon her infant in the basement while she travels; neither can a pregnant mother abandon her responsibility to a dependent human child.    While the rape victim did not choose and is unfairly put into this position, her basic obligation to her dependent human offspring is no less real than that of the sailor with an unwanted stowaway.

Abortion does not merely “unplug a dying stranger,” abortion actively dismembers and kills an otherwise healthy human being who is in an age-appropriate, naturally dependent union with his or her mother.   Rebecca Kiessling, conceived in rape, says: “I may not look the same as I did when I was four years old or four days old yet unborn in my mother’s womb, but that was still undeniably me and I would have been killed [for my father’s crime].”

Abortion neither unrapes a woman nor helps her heal.  Let’s punish the rapist, not his child.

Personally pro-life – But don’t change the law?

Finally, some will respond to the burden of science and reason by admitting that they are “personally pro-life” but wish abortion to remain legal so that it may remain safe.   Without taking time to delve into the statistics on legal vs illegal abortions, the numbers that were performed illegally in doctor’s clinics or the role antibiotics played in making abortion safer even before Roe vs. Wade, the question is necessarily begged:  safe for whom?

If one is “personally opposed” because he believes abortion ends human lives, it makes no sense to say that the ending of human lives should remain legal in order to save lives.  Whether legal or illegal, all abortions kill.   Sometimes the mother, but always her son or daughter.

Conclusion

Feminist author Frederica Matthews-Green once pointed out that “No woman wants an abortion as she wants an ice cream cone or a Porsche. She wants an abortion as an animal caught in a trap wants to gnaw off its own leg.”    The challenge for our ever-evolving society  is this:    Are we going to hand the woman a hack-saw and help her amputate her leg?   Or are we wise and capable enough to come up with creative ways of removing the offending trap, without destroying the leg in the process  –  especially when that “leg” is a fellow human being?

Society can continue to pit women against their preborn offspring, or we can begin to talk about real choices, real solutions and real compassion – such as those suggested by groups like Feminists for Life.    The secular pro-life philosophy means including the smaller and weaker members of our species, and not excluding the dependent and vulnerable from rights of personhood and life.     We have evolved as a species into a complex and inter-dependent community that is gradually doing away with prejudices like racism,  sexism, and ableism.    Let us now dispense with the lethal discrimination of ageism.

In the words of the Pro-Life Alliance of Gays and Lesbians:  “None of us is truly free until all of us are free, with all our rights intact and guaranteed, including the basic right to live without threat or harassment.”

We can do better than abortion.

jueves, 7 de junio de 2018

¿El aborto es aborto? - Alberto Benegas Lynch (h)

De: https://www.infobae.com/opinion/2016/09/17/el-aborto-es-aborto/

Es verdaderamente inaudito que a esta altura del siglo XXI se ponga en duda el hecho de la vida humana en el seno materno y, por ende, se niegue la equiparación de ese ser con el resto de las personas y, consecuentemente, se le niegue el derecho a la vida, el primero y más fundamental de los derechos individuales inscrito en todas las normas de convivencia civilizada.

Debo reiterar parte de lo que he apuntado antes sobre la materia. Antiguamente, no se establecía conexión causal entre el acto sexual y la procreación. Actualmente, la microbiología muestra que desde el instante en el que el óvulo es fecundado hay una célula única, distinta del padre y la madre, un embrión humano que contiene la totalidad de la información genética (ADN o ácido desoxirribonucleico). Una persona que tiene la carga genética completa, una persona en acto que está en potencia de desarrollar sus características futuras, del mismo modo que el adolescente es una persona en acto y en potencia de ser eventualmente anciano.

En el momento de la fusión de los gametos masculino y femenino —que aportan 23 cromosomas cada uno— se forma una nueva célula compuesta por 46 cromosomas, que, como queda dicho, contiene la totalidad de las características del ser humano.

Sólo con base en un inadmisible acto de fe en la magia más rudimentaria puede sostenerse que diez minutos después del nacimiento estamos frente a un ser humano pero no diez minutos antes. Como si antes del alumbramiento se tratara de un vegetal o un mineral que cambia súbitamente de naturaleza. Quienes mantienen que en el seno materno no se trataría de un humano, del mismo modo que una semilla no es un árbol, confunden aspectos cruciales. La semilla pertenece en acto a la especie vegetal y está en potencia de ser árbol, del mismo modo que el feto pertenece en acto a la especie humana, en potencia de ser adulto. Todos estamos en potencia de otras características psíquicas y físicas, de lo que no se desprende que por el hecho de que transcurra el tiempo mutemos de naturaleza, de género o de especie.

De Gregor Mendel a la fecha, la genética ha avanzado mucho. Luis F. Leujone, el célebre profesor de genética en La Sorbona, escribe: "Aceptar el hecho de que con la fecundación comienza la vida de un nuevo ser humano no es ya materia opinable. La condición humana de un nuevo ser desde su concepción hasta el final de sus días no es una afirmación metafísica, es una sencilla evidencia experimental".

La evolución del conocimiento está inserta en la evolución cultural y, por ende, de fronteras móviles en las que no hay límite para la expansión de la conciencia moral. Como ha señalado Durant, constituyó un adelanto que los conquistadores hicieran esclavos a los conquistados en lugar de achurarlos. Más adelante, quedó patente que las mujeres y los negros eran seres humanos a los que se les debía el mismo respeto que a otros de su especie. Hoy en día, los llamados abortistas, en una macabra demostración de regresión a las cavernas, volviéndoles la espalda a los conocimientos disponibles más elementales y encubriendo las contradicciones más groseras, mantienen que el feto no es humano y, por tanto, se lo puede descuartizar y exterminar en el seno materno.

Bien ha dicho Julián Marías que este brutal atropello es más grave que el que cometían los sicarios del régimen nazi, quienes con su mente asesina sostenían que los judíos eran enemigos de la humanidad. En el caso de los abortistas, no sostienen que aquellos seres inocentes e indefensos son enemigos de alguien. Marías denomina al aborto "el síndrome Polonio", para subrayar el acto cobarde de liquidar a quien —igual que en Hamlet— se encuentra en manifiesta inferioridad de condiciones para defenderse de su agresor.

La secuencia embrión-mórula-blastocisto-feto-bebé-niño-adolescente-adulto-anciano no cambia la naturaleza del ser humano. La implantación en la pared uterina (anidación) no implica un cambio en la especie, lo que, como señala Ángel S. Ruiz en su obra sobre genética: "No añade nada a la programación de esa persona", y dice que sostener que recién ahí comienza la vida humana constituye "una arbitrariedad incompatible con los conocimientos de neurobiología". La fecundación extracorpórea y el embarazo extrauterino subrayan este aserto.

Se ha dicho que la madre es dueña de su cuerpo, que es del todo cierto, pero no es dueña del cuerpo de otro. Se ha dicho que el feto es inviable y dependiente de la madre, lo que es también cierto, del mismo modo que lo son los inválidos, los ancianos y los bebés recién nacidos, de lo que no se sigue que se los pueda exterminar impunemente. Lo mismo puede decirse de supuestas malformaciones: justificar las matanzas de fetos justificaría la liquidación de sordos, mudos e inválidos. Se ha dicho que la violación justifica el mal llamado aborto, pero un acto monstruoso como la violación no justifica otro acto monstruoso como el asesinato. Se ha dicho, por último, que la legalización del aborto evitaría las internaciones clandestinas y antihigiénicas que muchas veces terminan con la vida de la madre, como si los homicidios legales y profilácticos modificaran la naturaleza del acto.

Entonces, en rigor, no se trata de aborto sino de homicidio en el seno materno, puesto que abortar significa interrumpir algo que iba a ser pero que no fue, del mismo modo que cuando se aborta una revolución quiere decir que no tuvo lugar. De más está decir que no estamos aludiendo a las interrupciones naturales o accidentales, sino a un exterminio voluntario, deliberado y provocado.

Tampoco se trata en absoluto de homicidio si el obstetra llega a la conclusión —nada frecuente en la medicina moderna— de que el caso requiere una intervención quirúrgica de tal magnitud que debe elegirse entre la vida de la madre o la del hijo. En caso de salvar a uno de los dos, muere el otro como consecuencia no querida; del mismo modo que si hay dos personas ahogándose y sólo hay tiempo de salvar a una, en forma alguna puede concluirse que se mató a la otra.

Se suelen alegar razones pecuniarias para abortar; el hijo siempre puede darse en adopción pero no matarlo por razones crematísticas, porque, como se ha hecho notar con sarcasmo macabro, en su caso: "Para eso es mejor matar al hijo mayor, ya que engulle más alimentos".

Es increíble que aquellos que vociferan a favor de los derechos humanos (una grosera redundancia, ya que los vegetales, los minerales y los animales no son sujetos de derecho) se rasgan las vestiduras por la extinción de ciertas especies no humanas, pero son partidarios del homicidio de humanos en el seno materno. La carnicería que se sucede bajo el rótulo de "aborto" constituye una enormidad, la burla más soez a la razón y al significado más elemental de la civilización.

La lucha contra este parricidio en gran escala reviste mucha mayor importancia que la lucha contra la esclavitud, porque por lo menos en este caso espantoso hay siempre la esperanza de un Espartaco exitoso, mientras que en el homicidio no hay posibilidad de revertir la situación.

Estremecen las historias en donde por muy diversos motivos y circunstancias existió la intención directa o indirecta de abortar a quienes luego fueron, por ejemplo, Juan Pablo II, Andrea Bocelli, Steve Jobs, Cristiano Ronaldo, Céline Dion, Jack Nicholson y Ludwig van Beethoven. Por supuesto que no es necesario que se trate de famosos para horrorizarse frente al crimen comentado. Todos los seres humanos son únicos e irrepetibles en toda la historia de la humanidad. Cada uno posee un valor extraordinario y no puede ser tratado como medio para los fines de otros, puesto que es un fin en sí mismo.

Lo dicho es la razón por la que en las normas de países civilizados se destaca el derecho a la vida de las personas en el seno materno y desde la concepción. El eminente constitucionalista Gregorio Badeni ha enfatizado este punto en el ilustrativo caso argentino. Así explica Badeni los siguientes seis puntos. Primero, el autor del Código Civil de 1871, Dalmasio Vélez Sarsfield, apunta en su nota al artículo 63: "Las personas por nacer no son personas futuras, pues ya existen en el seno materno". Segundo, el artículo 70 de ese código establece que la vida de las personas comienza desde su concepción. Tercero, el artículo 75, inciso 23, de la Constitución argentina impone la protección de la niñez desde el embarazo. Cuarto, el artículo 4, inciso primero de la Convención Americana "citada en el artículo 75, inciso 22 de nuestra ley fundamental, y que tiene jerarquía superior a la de las leyes del Congreso, prescribe que el derecho a la vida está protegido desde la concepción". Quinto: "La ley 23849 establece, en relación con la Convención sobre los Derechos del Niño, que en la Argentina reviste ese carácter toda persona desde su concepción y hasta los 18 años de edad". Y sexto, el Código Penal marca entre los delitos contra la vida (artículos 85 a 88), "sanciona a quien cause un aborto con dolo o culpa, a los médicos, parteras y farmacéuticos que provoquen o cooperen en causar un aborto y a la propia madre que produzca o consienta su propio aborto. La pena prevista, considerando las circunstancias agravantes de cada caso, es la prisión de 6 meses a 15 años". Concluye Badeni, en su escrito de 2001: "Para la legislación argentina, la vida de las personas comienza antes de su nacimiento y el aborto es un homicidio".

En estos contextos debe tenerse muy presente la indispensable responsabilidad que es perentorio que asuma cada cual al mantener relaciones sexuales y no sólo vinculado con el importante tema matrimonial. Hay infinidad de métodos que evitan el embarazo, no es cuestión de tomar el asunto frívolamente y luego arremeter contra una vida. Va de suyo que este comentario sobre la responsabilidad individual no se aplica al caso espantoso y repugnante de la violación, sobre lo que ya nos pronunciamos más arriba o, en línea equivalente, la aberración indescriptible del incesto forzoso, pero en las relaciones voluntarias se comprueba una enorme dosis de irresponsabilidad y cinismo superlativo.

Para cerrar esta nota periodística, es pertinente subrayar que, tal como escribe Niceto Blázquez, doctor en Filosofía y en Psicología Médica: "La escalada mundial del aborto legalizado es un fenómeno extraño de última hora, más o menos desde la Segunda Guerra Mundial en adelante para los países socialcomunistas y sus satélites" y se detiene a considerar muchos casos históricos de sociedades consideradas primitivas que castigaban lo que se denomina aborto en la parla convencional, comenzando desde el Código de Hammurabi, más de mil setecientos años antes de Cristo. Marcamos, al abrir esta nota, que en la Antigüedad no había necesariamente noción del nexo causal entre el vínculo sexual y la aparición de la prole, pero sí había clara idea de la vida en el seno materno, de allí la tendencia a los castigos y las reprimendas a los que atentaban contra esas vidas. Ahora, la "Modernidad" en gran medida se inclina por arrojar al basurero a seres humanos indefensos. Es de desear que esto cambie radicalmente, puesto que remite a las bases más elementales de la sociedad civilizada.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Aborto es sinónimo de fracaso - Sarita Álvarez, Diego Padilla y Fernando P. Secin

De: https://www.lanacion.com.ar/2139067-aborto-es-sinonimo-de-fracaso

Tras haber escuchado diversos argumentos proaborto, más de mil profesionales de la salud de todo el país necesitamos expresar, sobre la base de la evidencia científica, que el proyecto de ley:

Primero, disfraza una ley para implementar el aborto legal haciendo creer que es una ley de despenalización. La legalización supone que el Estado garantice y financie el derecho a abortar (además de permitir un negocio millonario), mientras que la despenalización supone que el aborto quede sin ser penalizado en situaciones de excepción. El proyecto de ley supone aborto libre hasta la semana 14 y luego queda librado a la conciencia de la mujer hasta el noveno mes cuando estuviese en riesgo su salud física, psíquica (depresión, angustia) o social (abandono, trabajo) de la madre, lo que en la práctica se traduce en la continuidad del aborto libre. Incluso, niñas de 13-16 años no necesitan acompañamiento de sus padres.

Segundo, pretende instalar que la oposición al aborto es una cuestión religiosa, desconsiderando lo demostrado científicamente: que hay vida humana independiente desde la concepción. Atropella el derecho primero, que es el derecho a la vida. Acepta que podría haber vida humana luego de las primeras etapas de gestación, pero supone que bebés enfermos o discapacitados tienen menos derecho a vivir. Además de violar la Constitución, ¿pretende convertirnos en una sociedad eugenésica y discriminatoria?

Tercero, hace creer que el bebé que lleva una mujer en su útero es una parte más de su cuerpo, pudiendo hacer con él lo que quiera. Sin embargo, después del parto la mujer vuelve a ser como era antes del embarazo, no le falta ninguna "parte". De no haber "interrupciones", en la mayoría de los casos nacerá un ser humano (o más), diferente de la madre.

Cuarto: desprecia la maternidad y deshumaniza el embarazo al cosificar al niño y también a la madre, considerándola una "incubadora", sin tener en cuenta que intervienen los sistemas inmunológico, endócrino, circulatorio y psicológico en un complejo proceso, imposible para un aparato. El aborto no libera a la mujer de ser madre, la convierte en madre de un hijo muerto.

Quinto, difunde cifras exorbitantes, sobre la base de estudios con errores metodológicos. Intenta forzar la legalización por una falsa cantidad de casos. Con ese criterio, deberían legalizarse robos, asesinatos y otros delitos. Hace años, se legalizó el juego pretendiendo erradicar el juego "clandestino". Hoy, el país está plagado de casinos y bingos, sin embargo, el juego clandestino no fue erradicado.

Sexto, hace creer que el aborto va a solucionar la pobreza, la violencia hacia la mujer, el abuso, etc. No obstante, la solución para la mujer vulnerable jamás se resolverá matando al niño por nacer, sino resolviendo su situación de vulnerabilidad (educación, violencia, pobreza). Muerto el niño, seguirá teniendo los mismos problemas que la llevaron a abortar, sumados a los problemas psicofísicos relacionados con el aborto.

Séptimo, engaña al hacer creer que el aborto no tiene complicaciones. Oculta así maliciosamente los graves efectos adversos de las pastillas abortivas, como hemorragias masivas o retención de restos de bebé que necesitan resolución quirúrgica; cirugías con posibles complicaciones, incluso realizadas en condiciones higiénicas. Niega su severo trauma psicológico, que va desde ansiedad, depresión y adicciones hasta el suicidio.

Octavo, pretende instalar la muerte de niños por nacer "en defensa de la vida". El aborto es la primera causa de muerte infantil en el mundo.

Noveno, tergiversa los datos, transformando en prioridad sanitaria un tema que no lo es, con el consecuente desvío de recursos. El aborto (espontáneo y provocado) no figura entre las principales causas de muerte (lugar 40) de mujeres en edad fértil, ni de embarazadas (tercer lugar). Por coherencia, la salud pública debe direccionar los esfuerzos y los acotados recursos a las causas prevalentes: accidentes, cardiopatías, tumores. Trabajos científicos demuestran que la mortalidad materna no disminuye con el aborto legal, sino con mejoras en educación, acceso a la salud, saneamiento y agua potable.

Décimo, denigra la profesión médica. Provocar la muerte de un ser humano jamás constituirá un acto médico y viola el juramento que hacemos al graduarnos. Los médicos que se nieguen a realizar abortos ¿serán forzados a hacerlos?

Finalmente, dado que nos preocupa tanto la vida de la mujer, como la del bebé, afirmamos que el aborto, tanto legal como ilegal, lejos de solucionar los problemas esgrimidos, representa un fracaso para la medicina argentina y para nuestra sociedad.

Integrantes de Médicos por la Vida Argentina

viernes, 22 de diciembre de 2017

Nacemos dos veces y lo ideal es no perder la vida más que una - Santiago Kovadloff

http://www.lanacion.com.ar/2091510-nacemos-dos-veces-y-lo-ideal-es-no-perder-la-vida-mas-que-una

Cumplí, días pasados, 75 años. Y voy a hablar de la muerte que anhelo. Lo haré no sin antes volver a agradecer los cumplidos recibidos en la fecha y los deseos sinceros de quienes aspiran a persuadirme de que lo mejor es cambiar de tema. Nada, aseguran, justifica en mi estado actual de salud que me empeñe en este asunto. No faltan, tampoco, los buenos amigos que recurren a una presunta objetividad para asegurarme que, en los días que corren, se han ampliado tanto las fronteras que, a mis años, se es mucho más joven que en el pasado y que, por lo tanto, la expectativa de vida es justificadamente mayor. Y todo ello sin dejar de extender esa gratitud a quienes, al conocer mi edad, no dudan en jurar que no la aparento y, enfatizando su convicción, me recuerdan que son, sin sombra de duda, muchos los hombres de mi generación que desearían encontrarse, a los 75 años, tan bien como yo me encuentro. A todos, mil gracias.

Es cierto: estoy bien de salud. La alegría de vivir no me abandona. Disfruto del amor con una mujer que me conmueve. Mi vocación de escritor está intacta. Conozco el fervor de la amistad. Siempre quise tener por oficio la enseñanza y mi entusiasmo en su práctica no ha languidecido. Leo con avidez. Estudio, incluso, con más perseverancia que en el pasado. No sé vivir sin música. Su enigma y su hermosura me acompañan. La fortuna me ha bendecido con tres hijos artistas. Conozco la emoción de ser abuelo.

¿Entonces, qué? ¿Me doy acaso por cumplido y, saciado, quiero partir? ¿Ya lo tengo todo y nada me queda por ganar? ¿Se ha quedado sin futuro mi deseo? Nada de eso: obro y deseo con la intensidad de siempre. Lo que no quiero, lo que temo, justamente, es que la muerte se olvide de abrazarme cuando ya no pueda vivir como vivo. Con esta intensidad, con este deseo. Cuando de mí no quede sino un saldo, el rescoldo cada vez más frío de un fuego que se apagó. Y creo que, para que eso no suceda, lo mejor sería no abusar de los años. No jugar a la ruleta. No quiero ser mi deudo. No quiero dejarme cebar por la tentación de trescientos días más y luego otros trescientos y terminar perdiéndolo todo, extraviado en lo estéril. ¿Pero qué hacer para remediarlo si se renuncia, como en mi caso, al suicidio? Hay gente afortunada y gente en manos del infortunio. La primera es arrancada a sus pasiones sin haberlas perdido. En el goce de su intensidad. La segunda se sobrevive, integra la extensa caravana de los que se han excedido durando más años de los que lograron vivir. Inexisten; son pura permanencia. O nostalgia sin más de lo sido.

No hay arte del bien morir. Nadie puede, en esta materia, ser el artesano de su suerte. Tal como yo lo quiero, el arte del bien morir no es otra cosa que el ser arrebatado, tras un largo ejercicio, en el goce cabal de nuestras facultades; lejos de los tormentos que impone el deterioro del cuerpo y de la mente. El arte es construcción, es obra. Y, en este caso, no hay como llevarla a cabo. La iniciativa, si rehuimos el suicidio, no puede ser nuestra. Y si la muerte oportuna, tal como la entiendo, no llega cuando se la reclama, sólo cabe implorar que sobrevenga. Que el azar, en su arbitrariedad, nos privilegie. Que nuestra súplica llegue al domicilio de ese alguien que carece de residencia fija. O a los oídos de un sordo que sólo escucha los latidos de su impulso ciego.

Sé de qué hablo. "Fallecí" de ese modo anhelado el 6 de agosto de 2002. Yo dictaba una clase en casa: Molière en su Misántropo era el tema. El diálogo fluía en un grupo entusiasta. Dicen, los que entonces me vieron, que lo mío fue algo fulminante. Recuerdo un último momento antes del derrumbe: pregunté si ellos, los alumnos, oían como yo una melodía. Luego, cuentan, caí como una piedra. Cuando desperté, minutos más tarde, estaba en una silla de ruedas. Mi mano, inerte, en la mano de mi mujer. Bajábamos en un ascensor. Epilepsia, diagnosticaron. Semanas después, razonablemente repuesto, comprendí que había vivido la muerte ideal. No hubo transición en aquella tarde de agosto. No hubo dolor. Simplemente, estaba inmerso en lo que tanto quería y de pronto desaparecí.

No, no soy devoto de las cifras. Noventa, para mí, no es más que setenta, por mejor que se esté a los noventa. Noventa y setenta se podrían homologar si el júbilo diera sustento a las dos edades. Pero no nos engañemos. Es muy poco probable que sea así. Noventa, en este asunto, resulta fatalmente mucho menos que setenta.

Mi vida ha sido larga. Y larga porque abunda en logros y emociones. No hablo sólo de alegrías. Hablo de intensidades. De revelaciones que reflejaron miserias y riquezas. No me quiero residual. Ni me parece indispensable que una buena calidad de vida se asocie, con énfasis, al mayor número posible de años. El arte del bien morir no puede ser otro que el de morir estando bien. En plena vida. Sabiéndonos protagonistas de lo que nos pasa. Morir no después de haber vivido sino mientras vivimos. Porque la verdadera muerte se enmascara en ese después. En ese páramo donde la mejor inquietud ya se ha perdido.

Nacemos dos veces y lo ideal es no morir más que una. Nacemos, primeramente y como es obvio, paridos por nuestra madre. Y luego, si ese privilegio está a nuestro alcance, cuando nuevamente somos dados a luz pero ahora por nuestros proyectos. Y lo ideal es morir una vez sola sin que en nosotros expire el deseo que nos mueve, sino durante su despliegue, en plena floración. Sin presenciar, en nosotros mismos, la ruina de lo que nos importa. Sin vivir la humillación de ser nuestra propia ausencia.

Durar sin ser es la mayor amenaza que pesa sobre nuestras vidas. Durar habiendo dejado previamente de existir. Prefiero, entonces, irme sin arriesgarme a ser la pérdida de esos bienes. Sin consistir en uno que se ha perdido. Sin ser mi propia disolución.

Morir bien es morir a tiempo. No hay peor infierno que el de asistir a las exequias del propio deseo. Al funeral de nuestras pasiones. No hay castigo mayor que el de verse integrando su cortejo fúnebre. La muerte no es, por eso y para mí, lo que sigue a la vida. Sino lo que a diario nos acecha. Lo que nos esteriliza. Lo que encallece la piel. La ausencia de propósito, la apatía, el desapego a los seres cuyo trato nos constituye en personas. La muerte es vida seca, marchita. Ésa es la muerte que mata y no la que viene después. Por eso, imploremos: que la muerte nos sorprenda sedientos todavía, ejerciendo la alegría de crear. Que nos apague cuando aún estamos encendidos.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Cuando me amé de verdad - Charles Chaplin

 

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin.

sábado, 8 de agosto de 2015

Full Speech: Jim Carrey's Commencement Address at the 2014 MUM Graduation (En, Fr, Es)

 

 

Transcript of Full Commencement Address by Jim Carrey, Maharishi University of Management, May 24th, 2014

Thank you Bevan, thank you all!

I brought one of my paintings to show you today. Hope you guys are gonna be able see it okay. It’s not one of my bigger pieces. You might wanna move down front — to get a good look at it. (kidding)

Faculty, Parents, Friends, Dignitaries… Graduating Class of 2014, and all the dead baseball players coming out of the corn to be with us today. (laughter) After the harvest there’s no place to hide — the fields are empty — there is no cover there! (laughter)

I am here to plant a seed that will inspire you to move forward in life with enthusiastic hearts and a clear sense of wholeness. The question is, will that seed have a chance to take root, or will I be sued by Monsanto and forced to use their seed, which may not be totally “Ayurvedic.” (laughter)

Excuse me if I seem a little low energy tonight — today — whatever this is. I slept with my head to the North last night. (laughter) Oh man! Oh man! You know how that is, right kids? Woke up right in the middle of Pitta and couldn’t get back to sleep till Vata rolled around, but I didn’t freak out. I used that time to eat a large meal and connect with someone special on Tinder. (laughter)

Life doesn’t happen to you, it happens for you. How do I know this? I don’t, but I’m making sound, and that’s the important thing. That’s what I’m here to do. Sometimes, I think that’s one of the only things that are important. Just letting each other know we’re here, reminding each other that we are part of a larger self. I used to think Jim Carrey is all that I was…

Just a flickering light

A dancing shadow

The great nothing masquerading as something you can name

Dwelling in forts and castles made of witches – wishes! Sorry, a Freudian slip there

Seeking shelter in caves and foxholes, dug out hastily

An archer searching for his target in the mirror

Wounded only by my own arrows

Begging to be enslaved

Pleading for my chains

Blinded by longing and tripping over paradise – can I get an “Amen”?! (applause)

You didn’t think I could be serious did ya’? I don’t think you understand who you’re dealing with! I have no limits! I cannot be contained because I’m the container. You can’t contain the container, man! You can’t contain the container! (laughter)

I used to believe that who I was ended at the edge of my skin, that I had been given this little vehicle called a body from which to experience creation, and though I couldn’t have asked for a sportier model, (laughter) it was after all a loaner and would have to be returned. Then, I learned that everything outside the vehicle was a part of me, too, and now I drive a convertible. Top down wind in my hair! (laughter)

I am elated and truly, truly, truly excited to be present and fully connected to you at this important moment in your journey. I hope you’re ready to open the roof and take it all in?! (audience doesn’t react) Okay, four more years then! (laughter)

I want to thank the Trustees, Administrators and Faculty of MUM for creating an institution worthy of Maharishi’s ideals of education. A place that teaches the knowledge and experience necessary to be productive in life, as well as enabling the students, through Transcendental Meditation and ancient Vedic knowledge to slack off twice a day for an hour and a half!! (laughter) — don’t think you’re fooling me!!! — (applause) but, I guess it has some benefits. It does allow you to separate who you truly are and what’s real, from the stories that run through your head.

You have given them the ability to walk behind the mind’s elaborate set decoration, and to see that there is a huge difference between a dog that is going to eat you in your mind and an actual dog that’s going to eat you. (laughter) That may sound like no big deal, but many never learn that distinction and spend a great deal of their lives living in fight or flight response.

I’d like to acknowledge all you wonderful parents — way to go for the fantastic job you’ve done — for your tireless dedication, your love, your support, and most of all, for the attention you’ve paid to your children. I have a saying, “Beware the unloved,” because they will eventually hurt themselves… or me! (laughter)

But when I look at this group here today, I feel really safe! I do! I’m just going to say it — my room is not locked! My room is not locked! (laughter) No doubt some of you will turn out to be crooks! But white-collar stuff — Wall St. ya’ know, that type of thing — crimes committed by people with self-esteem! Stuff a parent can still be proud of in a weird way. (laughter)

And to the graduating class of 2017 — minus 3! You didn’t let me finish! (laughter) — Congratulations! (applause) Yes, give yourselves a round of applause, please. You are the vanguard of knowledge and consciousness; a new wave in a vast ocean of possibilities. On the other side of that door, there is a world starving for new leadership, new ideas.

I’ve been out there for 30 years! She’s a wild cat! (laughter) Oh, she’ll rub up against your leg and purr until you pick her up and start pettin’ her, and out of nowhere she’ll swat you in the face. Sure it’s rough sometimes but that’s OK, ‘cause they’ve got soft serve ice cream with sprinkles! (laughter) I guess that’s what I’m really here to say; sometimes it’s okay to eat your feelings! (laughter)

Fear is going to be a player in your life, but you get to decide how much. You can spend your whole life imagining ghosts, worrying about your pathway to the future, but all there will ever be is what’s happening here, and the decisions we make in this moment, which are based in either love or fear.

So many of us choose our path out of fear disguised as practicality. What we really want seems impossibly out of reach and ridiculous to expect, so we never dare to ask the universe for it. I’m saying, I’m the proof that you can ask the universe for it — please! (applause) And if it doesn’t happen for you right away, it’s only because the universe is so busy fulfilling my order. It’s party size! (laughter)

My father could have been a great comedian, but he didn’t believe that was possible for him, and so he made a conservative choice. Instead, he got a safe job as an accountant, and when I was 12 years old, he was let go from that safe job and our family had to do whatever we could to survive.

I learned many great lessons from my father, not the least of which was that you can fail at what you don’t want, so you might as well take a chance on doing what you love. (applause)

That’s not the only thing he taught me though: I watched the affect my father’s love and humor had on the world around me, and I thought, “That’s something to do, that’s something worth my time.”

It wasn’t long before I started acting up. People would come over to my house and they would be greeted by a 7 yr old throwing himself down a large flight of stairs. (laughter) They would say, “What happened?” And I would say, “I don’t know — let’s check the replay.” And I would go back to the top of the stairs and come back down in slow motion. (Jim reenacts coming down the stairs in slow-mo) It was a very strange household. (laughter)

My father used to brag that I wasn’t a ham — I was the whole pig. And he treated my talent as if it was his second chance. When I was about 28, after a decade as a professional comedian, I realized one night in LA that the purpose of my life had always been to free people from concern, like my dad. When I realized this, I dubbed my new devotion, “The Church of Freedom From Concern” — “The Church of FFC”— and I dedicated myself to that ministry.

What’s yours? How will you serve the world? What do they need that your talent can provide? That’s all you have to figure out. As someone who has done what you are about to go do, I can tell you from experience, the effect you have on others is the most valuable currency there is. (applause)

Everything you gain in life will rot and fall apart, and all that will be left of you is what was in your heart. My choosing to free people from concern got me to the top of a mountain. Look where I am — look what I get to do! Everywhere I go – and I’m going to get emotional because when I tap into this, it really is extraordinary to me — I did something that makes people present their best selves to me wherever I go. (applause) I am at the top of the mountain and the only one I hadn’t freed was myself and that’s when my search for identity deepened.

I wondered who I’d be without my fame. Who would I be if I said things that people didn’t want to hear, or if I defied their expectations of me? What if I showed up to the party without my Mardi Gras mask and I refused to flash my breasts for a handful of beads? (laughter) I’ll give you a moment to wipe that image out of your mind. (laughter)

But you guys are way ahead of the game. You already know who you are and that peace, that peace that we’re after, lies somewhere beyond personality, beyond the perception of others, beyond invention and disguise, even beyond effort itself. You can join the game, fight the wars, play with form all you want, but to find real peace, you have to let the armor fall. Your need for acceptance can make you invisible in this world. Don’t let anything stand in the way of the light that shines through this form. Risk being seen in all of your glory. (A sheet drops and reveals Jim’s painting. Applause.)

(Re: the painting) It’s not big enough! (kidding) This painting is big for a reason. This painting is called “High Visibility.” (laughter) It’s about picking up the light and daring to be seen. Here’s the tricky part. Everyone is attracted to the light. The party host up in the corner (refers to painting) who thinks unconsciousness is bliss and is always offering a drink from the bottles that empty you; Misery, below her, who despises the light — can’t stand when you’re doing well — and wishes you nothing but the worst; The Queen of Diamonds who needs a King to build her house of cards; And the Hollow One, who clings to your leg and begs, “Please don’t leave me behind for I have abandoned myself.”

Even those who are closest to you and most in love with you; the people you love most in the world can find clarity confronting at times. This painting took me thousands of hours to complete and — (applause) thank you — yes, thousands of hours that I’ll never get back, I’ll never get them back (kidding) — I worked on this for so long, for weeks and weeks, like a mad man alone on a scaffolding — and when I was finished one of my friends said, “This would be a cool black light painting.” (laughter)

So I started over. (All the lights go off in the Dome and the painting is showered with black light.) Whooooo! Welcome to Burning Man! (applause) Some pretty crazy characters right? Better up there than in here. (points to head) Painting is one of the ways I free myself from concern, a way to stop the world through total mental, spiritual and physical involvement.

But even with that, comes a feeling of divine dissatisfaction. Because ultimately, we’re not the avatars we create. We’re not the pictures on the film stock. We are the light that shines through it. All else is just smoke and mirrors. Distracting, but not truly compelling.

I’ve often said that I wished people could realize all their dreams of wealth and fame so they could see that it’s not where you’ll find your sense of completion. Like many of you, I was concerned about going out in the world and doing something bigger than myself, until someone smarter than myself made me realize that there is nothing bigger than myself! (laughter)

My soul is not contained within the limits of my body. My body is contained within the limitlessness of my soul — one unified field of nothing dancing for no particular reason, except maybe to comfort and entertain itself. (applause) As that shift happens in you, you won’t be feeling the world you’ll be felt by it — you will be embraced by it. Now, I’m always at the beginning. I have a reset button called presence and I ride that button constantly.

Once that button is functional in your life, there’s no story the mind could create that will be as compelling. The imagination is always manufacturing scenarios — both good and bad — and the ego tries to keep you trapped in the multiplex of the mind. Our eyes are not only viewers, but also projectors that are running a second story over the picture we see in front of us all the time. Fear is writing that script and the working title is, ‘I’ll never be enough.’

You look at a person like me and say, (kidding) “How could we ever hope to reach those kinds of heights, Jim? How can I make a painting that’s too big for any reasonable home? How do you fly so high without a special breathing apparatus?” (laughter)

This is the voice of your ego. If you listen to it, there will always be someone who seems to be doing better than you. No matter what you gain, ego will not let you rest. It will tell you that you cannot stop until you’ve left an indelible mark on the earth, until you’ve achieved immortality. How tricky is the ego that it would tempt us with the promise of something we already possess.

So I just want you to relax—that’s my job—relax and dream up a good life! (applause) I had a substitute teacher from Ireland in the second grade that told my class during Morning Prayer that when she wants something, anything at all, she prays for it, and promises something in return and she always gets it. I’m sitting at the back of the classroom, thinking that my family can’t afford a bike, so I went home and I prayed for one, and promised I would recite the rosary every night in exchange. Broke it—broke that promise. (laughter)

Two weeks later, I got home from school to find a brand new mustang bike with a banana seat and easy rider handlebars — from fool to cool! My family informed me that I had won the bike in a raffle that a friend of mine had entered my name in, without my knowledge. That type of thing has been happening ever since, and as far as I can tell, it’s just about letting the universe know what you want and working toward it while letting go of how it might come to pass. (applause)

Your job is not to figure out how it’s going to happen for you, but to open the door in your head and when the doors open in real life, just walk through it. Don’t worry if you miss your cue. There will always be another door opening. They keep opening.

And when I say, “life doesn’t happen to you, it happens for you.” I really don’t know if that’s true. I’m just making a conscious choice to perceive challenges as something beneficial so that I can deal with them in the most productive way. You’ll come up with your own style, that’s part of the fun!

Oh, and why not take a chance on faith as well? Take a chance on faith — not religion, but faith. Not hope, but faith. I don’t believe in hope. Hope is a beggar. Hope walks through the fire. Faith leaps over it.

You are ready and able to do beautiful things in this world and after you walk through those doors today, you will only ever have two choices: love or fear. Choose love, and don’t ever let fear turn you against your playful heart.

Thank you. Jai Guru Dev. I’m so honored. Thank you.

domingo, 19 de abril de 2015

Sobre la felicidad - Eduardo Galeano.

“Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo y entonces después de tener otro. Entonces nos sentimos frustrados porque los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos más felices cuando lo sean. Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar). Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esta etapa. Nos decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo (a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados.”

“La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que ahora. Si no es ahora, ¿cuándo? Tu vida estará siempre llena de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas formas. Una de mis frases: “Por largo tiempo me parecía que la vida estaba a punto de comenzar. La vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar. Sólo entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida”. Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad.”

“La felicidad “es” el camino; así que atesora cada momento que tienes y atesóralo más cuando lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie... así que deja de esperar hasta que bajes cinco kilos, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que éste para ser feliz... la felicidad es un trayecto, no un destino.”

jueves, 2 de octubre de 2014

La vida

 

"Yo puedo contar una historia de ángeles, pero no sería la verdadera historia. La mía es de diablos mezclada con ángeles y un poco de mezquindad. Hay que tener algo de todo para seguir adelante en la vida".

Astor Piazzolla