martes, 5 de octubre de 2010

La pequeña muerte - Galeano

No nos da risa el amor cuando llega a lo mas hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo; en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.

sábado, 2 de octubre de 2010

Llénate de mí – Pablo Neruda

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.

No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué? palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser? la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mi mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme!

martes, 30 de marzo de 2010

Desarma y sangra

Intérprete: Seru Giran

Tu tiempo es un vidrio

Nuestro tiempo es frágil, efímero; al más mínimo golpe se rompe, se va. Pero el vidrio, el tiempo, es transparente. Con el tiempo, a través del tiempo, podemos ver más allá

tu amor un faquir, mi cuerpo una aguja
mi cuerpo, yo, soy una aguja; como vos sos un faquir, esa aguja no te duele, no te hiere, no te conmueve, no te genera emociones; al placer físico que sentís, no llega a movilizar tu sexualidad; sos un faquir de la sexualidad

tu mente un tapiz.

Tu mente es un entramado complejo, como el de un tapiz, difícil de ver y de desenmarañar

Si las sanguijuelas no pueden herirte
no existe una escuela que enseñe a vivir.

Ni las sanguijuelas (que es lo único que sabe hacer, están diseñadas para eso) pueden sacarte sangre. La sangre vista como símbolo del amor y la pasión la entrega. Desangrar esta en la esencia misma de la vida. A sangrar, a vivir sólo se aprende en la vida, viviendo. No se puede aprender en ninguna escuela.

El ángel vigía descubre al ladrón
le corta las manos,
le quita la voz,
la gente se esconde
o apenas existe,
se olvida del hombre, se olvida de Dios.

El ángel representa al supuesto "soldado", "representante", "siervo" de Dios. Ese ángel es el que descubre al ladrón, descubre nuestras supuestos pecados. NO es Dios, es sólo un ángel.

Miro alrededor,
heridas que vienen, sospechas que van
Cuando miro la realidad, sin prejuicios ni preconceptos, veo que la vida es heridas, dolores, fracasos. Y empiezo a cuestionarme las cosas. Vienen las heridas a mi, y van las sospechas hacia lo preestablecido.

y aquí estoy
pensando en el alma que piensa
y por pensar no es alma,
Y me doy cuenta de que si el alma pensara, no sería alma. El alma percibe la existencia, el alma vive, el alma siente.

desarma y sangra.

La forma de entender la vida, de vivir la vida, es desarmar todo lo que nos ata y nos limita, ser libres. Y sangrar. Otra vez, como símbolo del amor y de la pasión. Hay que dejar que esa sangre salga, fluya. Jesús, Redentor, Maestro del Amor, sangra, se desangra. "Tanto amó Dios al mundo, que envió a su Hijo único". Para que se desangre, para que Ame hasta el final Cuando estaba en la cruz, a instantes de morir, un soldado romano le clava una lanza en el corazón, y sólo brota agua. Amó, se desangró, hasta quedar sin sangre. Amó.

sábado, 1 de agosto de 2009

Al rescate del gris, Por Sergio Sinay


Publicado en La Nación, el Domingo 29 de junio de 2008

 


Sostenía Carl Jung (1875-1961), pionero de la psicología profunda, buceador del inconsciente colectivo, que si algo existe es porque existe su contrario. Sabemos lo que es la luz porque conocemos la oscuridad. Podemos nombrar el frío porque podemos decir calor. Sabemos de lo suave por lo áspero, del amor por el odio, del bien por el mal, y la lista de polaridades puede continuar hasta el infinito (alto y bajo, tierra y aire, agua y fuego, alegría y tristeza, vacío y lleno, etcétera). Y cada polaridad no sólo evoca lo opuesto, sino también, y fundamentalmente, lo complementario. Esto significa que cada término necesita del otro para existir, para ser captado, para alcanzar entidad. ?Para conocer algo, es necesario conocer lo que ese algo es y lo que ese algo no es?, expresa con sabiduría el doctor Norberto Levy, médico psicoterapeuta que ideó el modelo de autoasistencia psicológica. Y añade: ?Quien carece de la capacidad de percibir lo que no hay, lo que no puede, lo que no sabe, se aferra a conclusiones y trata de convertirlas en verdades absolutas?.


Las situaciones de intolerancia, de intransigencia, de rigidez en los conceptos y en las actitudes que preocupan al lector Correa, y que plantea con tanta claridad, pueblan nuestra experiencia cotidiana en lo privado, en las relaciones familiares, en las sociales, en la política, en los deportes, en el simple devenir de conversaciones y transacciones. El pensamiento dualista, nacido con Platón y entronizado definitivamente en Occidente con Descartes (1596-1650), el racionalismo y el desgarramiento entre el hombre por un lado y la naturaleza por el otro, calan hondo en nuestra cultura, en nuestra manera de pensar y actuar. Nos limita, nos obliga a excluir, nos empuja a construir dogmas y a perder aprendizajes. No soporta la incertidumbre, nos empuja al voluntarismo de ver las cosas como queremos o necesitamos verlas y a tratar de que sean así, cueste lo que cueste. Y a menudo los costos son altos. Para las personas, para las instituciones, para los países.


¿Por qué escuchando un argumento y el otro parecería que cada uno sostiene razones que parecen justas?. Porque, con frecuencia, las dos partes tienen una cuota de razón, pero a ambas les cuesta aceptar la parte de razón que hay en la otra. Si las cosas tienen que ser blancas o negras, perdemos la riqueza y los matices del gris (injustamente desvalorizado). Si tengo blanco y negro puedo acceder a infinitas variaciones de gris. En él se integran, sin desaparecer, el blanco y el negro. Aprender a fabricar grises, a complementar polaridades, abre la conciencia, expande la realidad. Se pueden aceptar razones del otro sin negar las propias. La noche y el día no se excluyen, se suceden, e incluso, en el amanecer y en el crepúsculo, se integran y dan lugar a algo nuevo.


sergiosinay@gmail.com